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  • EFE

El Barcelona dio este miércoles el penúltimo paso hacia la final de la Copa del Rey, al derrotar a la Real Sociedad en el Camp Nou (2-0), en un partido que el conjunto azulgrana dominó sin alardes y que se le puso muy cuesta abajo con el gol de Busquets y la expulsión de Íñigo Martínez al filo del descanso.

Faltaban tres minutos para el final de la primera mitad cuando Vela se plantó delante de Pinto. Pero el punta mexicano, desequilibrado por Mascherano, estrelló su disparo forzado en el pie derecho del meta azulgrana, mientras el Camp Nou respiraba primero aliviado, y coreaba el nombre del sustituto de Valdés poco después.

Todo confuso

En la jugada siguiente, Sergio Busquets hacía el 1-0 al 43, tras resolver un lío en el área a la salida de un córner y perforaba por fin la meta de Zubikarai, después de que el Barça hubiera desperdiciado media docena de ocasiones claras en la primera mitad.

El tanto local enojó al donostiarra Íñigo Martínez, que corrió a protestarle al árbitro el más que posible penalti que se acababa de producir en la otra área, y acababa expulsado con roja directa.

El partido pasó de un posible 0-1 con expulsión de Mascherano incluida al 1-0, y siendo la Real el equipo que debía jugar toda la segunda parte con un hombre menos.

Esa fue la jugada clave de un encuentro extraño, difícil explicar desde la óptica culé sin recordar lo que les pasó a los azulgranas el pasado sábado ante el Valencia, cuando cayeron 3-2.

Sin historia

El partido ya no tuvo historia tras la reanudación. La Real, con un hombre menos, solo aspiraba a salir vivo del Camp Nou. Había perdido a Mikel González por lesión en la primera parte, y encima se complicó aún más la eliminatoria al meterse un gol en propia puerta al cuarto de hora de la segunda.

Al 60, Alexis recibía de Cesc al espacio y cruzaba el balón contra el palo. El rechace fue a parar a Elustondo, quien, en lugar de enviar fuera el esférico, lo estrelló contra el cuerpo de su portero antes de que acabara en el fondo de la red.

Ni siquiera brilló el Barça a partir del 2-0, pese a jugar con el marcador a favor, en superioridad numérica y con una Real entregada que renunció hasta salir al contragolpe.

 

Decisivo

No fue el día del colegiado. La expulsión de Mascherano y el penalti sobre Vela habría cambiado el rumbo del partido.