Jorge Eduardo Arellano
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Madrid / EL PAÍS

Por tomar medidas de gran oportunismo político, como nombrar a Diego Armando Maradona seleccionador nacional, Julio Grondona, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), es el último dirigente que sobrevive en su cargo a la dictadura militar. Gobierna la institución más popular del país desde 1979. Tiene 77 años, pero su ambición sigue intacta.

El nombramiento de Maradona, oficial desde el martes, responde al deseo de Grondona de aferrarse a un puesto que ve peligrar desde la ascensión de Néstor Kirchner a la presidencia del Gobierno, en 2003. El ex vicepresidente, Daniel Scioli, le puso asedio proponiendo a Carlos Salvador Bilardo como su sucesor. Hasta hace poco, Bilardo hizo campaña: "El día que se vaya Grondona se solucionarán muchos problemas del fútbol argentino. Si no hay un cambio, el fútbol se va a la mi….". Desde el martes, Bilardo es el nuevo director técnico de la AFA, en la que trabajará junto a Maradona y Grondona.

Grondona es socio de Torneos y Competencias (TyC), la empresa que posee los derechos sobre el fútbol argentino. Los medios de comunicación afines a TyC sostienen que con Maradona se recupera la mística de 1986, cuando Argentina ganó el Mundial. Para justificar la teoría, junto a Maradona y Bilardo, la AFA proyecta incorporar a un grupo de ex jugadores entre los que se encuentran Garré, Olarticoechea, Goycochea, Brown, Enrique y Batista.

Maradona replicó ayer a quienes le cuestionan: "Me causan gracia los que dicen que no tengo experiencia. Puede ser, pero yo tengo a Bilardo acompañándome. Hablan de experiencia y el agua caliente ya está inventada".