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Implacable y casi impecable, el Real Madrid de Ancelotti “modelo 2014”, con el furioso bombardeo de Cristiano, Bale y Benzemá, trituró 6-1 al Schalke alemán, dejando corrientes de lava y columnas de humo en el Estadio de Gelsenkirshen, lanzándole una seria advertencia al temible Bayern de Guardiola, que defiende el título de la Champions.

Fue un frío “acribillamiento”, que pudo ser más impactante de no ser por el esfuerzo próximo a lo deportivamente heroico, realizado por el arquero Fahrmann, convertido a ratos en una fotocopia del Hombre Araña. Ese Real Madrid asombrosamente efectivo en todas sus gestiones y en todos los sectores, no gana, destroza.

Iker roba estímulo

Como adversario, el Schalke solo existió en los primeros 15 minutos. ¡Ah, si Casillas en un alarde de reflejos y vuelo hacia lo inesperado no rechaza milagrosamente ese remate a quemarropa del joven Draxler, cómo hubiera estimulado el 1-1 transitorio al equipo alemán! Esa era una respuesta inmediata al gol abridor de Benzemá, culminando una artística triangulación frente al área de Bale y Cristiano, pero no ocurrió, y el Madrid comenzó a cabalgar con firmeza sobre ese 1-0, ampliado en el minuto 21, por el zurdazo de Bale, moviéndose entre dos, tres y cuatro defensas. Una maniobra tan brillante como un diamante de Tiffanys.

Feroz golpeo al cuerpo

En el minuto 51, Cristiano, recibiendo con precisión de Bale, apretó el gatillo de su zurda y estableció el 3-0 inutilizando a Fahrmann; a los 56, Benzemá que no había concretado un largo pase de Marcelo, fue habilitado magistralmente por Cristiano, y aumentó la diferencia 4-0; fue Gareth Bale a los 68, recibiendo de Ramos, rematando de zurda sobre salida del arquero, el autor del quinto gol; y cerró el Comandante Cristiano, de zurda a los 89, zigzagueando en el área, con esa clase que lo cobija desde la cuna.

¡Qué inmenso se veía el Real Madrid, cuando Huntelaar, recibiendo desde la izquierda, empalmó la pelota con su botín derecho aplicando un máximo de violencia y exactitud en la dirección, colocándola en la escuadra superior izquierda de Casillas, sin chance ni para lamentarse!

Ese gol, mordió la perfección del Real Madrid, pero no le quitó una pulgada de admiración a su descomunal demostración.