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En el infierno, donde tienen largo rato de estar coexistiendo el Real Madrid, el Barsa y el Atlético, todo sigue igual después de las victorias obtenidas ayer por cada una de ellos.

Goles de Diego Costa y de Koke facilitaron que el Atlético de Simeone sometiera 2-1 al Bilbao; un penal a Neymar —no sé por qué discutido—, ejecutado por Messi, le permitió respirar al Barcelona imponiéndose 1-0 a un tenaz y desinhibido Espanyol, y con el martilleo de Cristiano, Carvajal, Gareth Bale y Morata, el equipo de la realeza, recuperando su fogosidad, liquidó 5-0 al Rayo.

Siete pendientes

Lo único diferente es que ahora faltan siete juegos. En un sendero oscuro con los árboles retorcidos y canosos, el Atlético es líder con 76 puntos, seguido por el Barsa con 75 y el Real con 73. En ese apretado nudo, ninguno puede dormir tranquilo. Tienen que hacerlo con un ojo abierto y los botines puestos.

Lo más llamativo fue la implacable goleada del Real Madrid. ¡Cómo desarticuló el ataque blanco a la defensa del Rayo! Saltaron las astillas consecuencia de las incursiones desequilibrantes e incontrolables de Di María, ese empuje huracanado de Cristiano, la presencia constantemente amenazante de Bale, quien regresó de un primer tiempo errático completamente corregido, y la vitalidad que derrocha el joven Morata.

Cristiano abre fuego

El gol abridor de Cristiano, tras recibir entre tres y escapar limpiamente; esa entrega a Carvajal para un fusilamiento que estableció el 2-0; el pase largo de Di María que Bale encontró en la boca del horno y empujó hacia dentro; la penetración impetuosa de Bale y su remate certero sobre la marcha; y el golazo de Morata, con derecha, hacia la escuadra alta izquierda del arquero Rubén, sellaron el 5-0.

El Barsa, con un Neymar muy activo, y esa tranquilidad que proporciona su medio campo, necesitó de una jugada discutida, mano y pierna alta de Javi López sobre Neymar, a quien se le acusó también de usar el brazo para ayudarse al manejo de la pelota, sentenciando un penal que cobró Messi con el partido en su último tramo.

Y el Atlético, sorprendido por el gol bombeado de Muniain muy temprano, reaccionó con la filtrada y remate de Diego Costa y el disparo de Koke, salvando el liderato y manteniendo la intriga hinchada.

 

Barcelona favorecido por un penal dudoso

Sudó tinta china el Barcelona para ganar los tres puntos en un derbi ante el Espanyol que tuvo de todo y que va a dar mucho que hablar, como en los viejos tiempos. Dureza, penaltis no pitados, penalti dudoso señalado, gol fantasma, expulsión del portero españolista y más adrenalina que juego. El Barcelona salió beneficiado de unas decisiones arbitrales que le favorecieron en los penaltis y que le perjudicaron en la dureza para ganar 1-0.

Clos Gómez obvió el penalti de Mascherano a Javi López en la primera parte y señaló el que el lateral españolista cometió por manos después de un control sospechoso de Neymar. Durante todo el partido, el colegiado estuvo más atento a las manos que a las patadas.

El partido se resume en la figura de Javi López, presente en las dos jugadas decisivas y que acabó de portero tras la expulsión de Casilla. Él encarnó la lucha de un Espanyol que remó a contracorriente durante 90 minutos para acabar ahogado en la orilla.