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  • AFP

El británico Lewis Hamilton (Mercedes) ganó el Gran Premio de Malasia de Fórmula 1 disputado este domingo en el circuito de Sepang, seguido por los alemanes Nico Rosberg (Mercedes) y Sebastian Vettel (Red Bull).

Hamilton, que partió desde la “pole position”, dominó por completo una carrera que se disputó finalmente sobre seco y logró la segunda victoria de la temporada para Mercedes, tras el triunfo de Rosberg hace 15 días en Melbourne. Es la 23 victoria en Fórmula 1 del campeón del mundo en 2008, al término de un fin de semana que vuelve a poner de manifiesto el dominio de los Mercedes en este inicio de temporada. Hamilton no ganaba una carrera de Fórmula 1 desde el pasado Gran Premio de Hungría de julio de 2013. “Por fin llega esta victoria, tras un fin de semana difícil y un invierno muy largo”, declaró el ganador. “Es increíble, doy las gracias al equipo y quiero dedicar esta victoria a las víctimas de la tragedia ocurrida hace tres semanas”, añadió en referencia a los desaparecidos del vuelo MH370.

Minuto de silencio

Pilotos, mecánicos, jueces y los miles de espectadores que asistieron al Gran Premio de Malasia de Fórmula 1 guardaron un minuto de silencio antes de la carrera, por las 239 víctimas del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, que supuestamente se estrelló en el mar el pasado 8 de marzo tras despegar del aeropuerto de Kuala Lumpur con destino a Pekín. Rosberg, por su parte, admitió que “Lewis era demasiado rápido hoy” y reconoció que tuvo problemas de adherencia de los neumáticos: “La pista estaba en mal estado, muy resbaladiza y tuve problemas con mis neumáticos traseros”.

El tercer puesto de Vettel confirma que los Red Bull están en el buen camino, después de una lamentable pretemporada, con infinidad de problemas para adaptarse a los nuevos motores turbo-híbridos que propulsan los monoplazas esta temporada.

“Fue una muy buena carrera, pese a no haber salido muy bien”, declaró Vettel, que admitió la superioridad de los Mercedes: “En algunos momentos parecía que nuestros coches tenían similar rendimiento y, de repente, era como si metiesen otra marcha y se escapaban”.