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Redacción deportes

 

Alemania es considerada una de las selecciones más exitosas del planeta. Tres títulos mundiales y tres Eurocopa adornan una historia plagada de estrellas, actuaciones memorables, aún en medio de la división de Alemania. Marcaron un estilo de juego propio y produjeron figuras –como Franz Beckenbauer– que se convirtieron en leyenda, por cómo revolucionó al fútbol y el liderazgo de un jugador en la cancha.

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Pero desde hace algunos años, el fútbol alemán cambió de rumbo. De la mano de Jürgen Klinsmann, decidió abandonar el pelotazo por juego rasante, en corto, al toque, si se quiere sintetizar. El exdelantero, desde la dirección técnica de la selección absoluta, intentó convencer a todos de que se trataba de un estilo que traería más triunfos que derrotas al fútbol teutón. A propósito, han transcurrido 24 años sin que esta selección pueda obtener otro título.

Eran los volantes de buena técnica, los delanteros rápidos y laterales que se suman al ataque quienes devolverían a los alemanes algo que les ha esquivado desde hace 23 años: una Copa del Mundo.

Nuevo estilo

El estilo que propuso Klinsmann no se acabó luego de su partida de la selección. Tras quedar eliminado en semifinales de su propio mundial (2006), Joachim Löw –su asistente– tomó la posta y anunció que continuaría con la filosofía de su antecesor. Bajo ese estilo, Löw dirigió a la selección en la Eurocopa 2008 y Sudáfrica 2010. En ninguno de ellos ganó títulos. Y por coincidencia, en ambos fue eliminado por España. Primero en la final de la Euro y luego en semifinales del Mundial.

El fracaso deportivo en ambos torneos hubiera supuesto, en cualquier país, la destitución del técnico de turno para colocar al entrenador de moda. No obstante, la federación alemana optó por continuar con Löw. Alemania cree en la hondura de su proyecto. En la gran revolución del fútbol alemán. Y para esto es necesario la apuesta por un estilo de juego que, si bien no logró títulos a nivel mayor, obtuvo dos a nivel de menores: Eurocopa Sub 17 y Sub 21, en el 2009.

Para esto, además, entendió que debía abrirse camino en el tema cultural. La antigua Alemania era incapaz de tener jugadores con ascendencia extranjera. Hoy tiene a Özil (de origen turco), Podolski (polaco) y Klose (polaco), por citar algunos ejemplos.

Tomó sus riesgos

Alemania asumió riesgos cuando decidió cambiar su estilo. El pelotazo y juego sin talento lo cambió por el de buen toque, buena técnica y científico. Fue un riesgo porque la antigua propuesta le había dado tres títulos mundiales. Pero los campeonatos logrados en los torneos de menores convencieron de que la gran transformación tenía sentido. La Sub 21, de hecho, es la base de lo que será, seguramente, el equipo de Brasil 2014: Neuer, Boateng, Hummels, Özil y Khedira. A ellos se sumarán Lahm, Schweinsteiger, Müller, Kross, Reus, Götze, Gómez, entre otros.

Los años pasaron y le dieron la razón a Klinsmann. Sí se puede apostar por una idea de juego diferente y gustoso. Sí se puede revolucionar el fútbol. Le sirvió a España y fue campeón de la Euro 2008, del Mundial 2010 y de la Euro 2012. La consolidación de este estilo tiene que ver no solo a nivel de selección, sino de clubes. Prueba de ellos es que en el 2013 se jugó por primera vez en la historia una final de la Champions entre equipos alemanes: Bayern Múnich y Borussia Dortmund. Ambos con una propuesta que tiene como eje el juego asociado de buen toque. No es raro que el equipo bávaro sea finalista. De hecho, esta es su segunda final consecutiva. Lo destacado y meritorio es que para llegar hasta este punto, derrotaron a dos de los equipos más poderosos del mundo como Barcelona y Real Madrid, que juntos dan la base de la supercampeona España.

En 2013, hubo campeón alemán en Europa y el reinado del club germano se ve factible para extenderse y sumar seguidores. Ahora la Bundesliga gana publicidad. Ya nadie la ningunea, como hace semanas. Antes el fútbol era Barcelona y unos más. Hoy es Bayern y Borussia. "Bienvenidos al fútbol de buen toque", dijo César Luis Menotti sobre estos dos extraordinarios equipos. El técnico argentino habla con propiedad. Conoce muy bien a Klinsmann porque lo dirigió en la Sampdoria en el 90. Incluso llegó a decir que este no parecía alemán, sino brasileño. El mundo espera ver ahora la consolidación de un proyecto de estilo de juego bonito también a nivel de selección mayor. Y no cabe duda de que Alemania será animador de Brasil 2014.