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Cuando uno ve a Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, mientras se le califica como uno de los mejores del mundo, jamás se imagina que con Portugal su actuación sea tan disímil y sus resultados casi frustrantes, a pesar que está rodeado de un grupo de talentosos y experimentados jugadores. Quizá es irónico, pero es parecido a lo que pasa con Messi en la selección albiceleste.

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En otras palabras, cuando uno se sienta a ver un juego de Portugal tiene la esperanza de que ofrezcan el espectáculo para el cual sus jugadores, guiados por Cristiano, están capacitados; sin embargo, salvo en algunas ocasiones como la actuación de CR7 en el repechaje, sus seguidores no están satisfechos de esta selección, porque no se mira a la altura de un equipo de primer nivel.

Por eso, Paulo Bento intenta un cambio, uno que radica en encontrar el cómo y los jugadores correctos para aplicarlo, empleando muchas combinaciones de sistemas. El problema es que en medio de tantas pruebas sigue prevaleciendo, que prácticamente dependen de las actuaciones de figuras como Cristiano o Nani; a nivel de un Mundial es muy difícil que un equipo logre resultados así.

¿A qué juegan?

El problema es que esta selección no tiene un elemento que es primordial para cualquier equipo: no se le identifica con un modelo de juego, que más o menos oriente a sus jugadores, o que ofrezca alternativas a ese sistema o forma de juego.

Esta selección no se muestra como un equipo, sino más bien como un grupo limitado y dependiente de lo que haga sus dos figuras. Esto da como resultado que ceden muchos espacios y facilidades a los equipos rivales. Y ese es el asunto, eso se sigue remarcando, pues esta selección muestra señales de maniobrar casi todo alrededor de Moutinho y Cristiano; pero el sistema no solo no los favorece, sino que sobre todo en el caso del capitán hace que desaparezca en grandes tramos del partido.

No parece la solución

Moutinho puede ser una solución en el centro del campo, pero todavía no se siente que tenga respaldo en esa zona. Por esa razón a veces su juego pasa en ocasiones desapercibido y, por tanto, no cause el daño que desearan a los rivales. Para ser más concreto: no se mira que a la par de Miguel logre los mejores resultados. A este jugador le cuesta sacar la pelota y, más aún, entregar buenas opciones a sus extremos o medias puntas. Ahí depara las limitaciones ofensivas de los portugueses, por mucho que tengan a Cristiano Ronaldo esperando pelotas para proyectarse con Nani a base de velocidad.

El asunto es que Portugal intenta jugar para tener salida y proyección desde la media cancha, pero no tiene a los jugadores con las características adecuadas para el sistema. Eso hace que terminen abusando del juego en largo con Cristiano, que pelea como llanero solitario; aunque en algunas ocasiones puede crear llegada a base de su potencia, es difícil que pueda solo él.

Otro problema

En la selección portuguesa, cuando pasa del ataque a la defensa, pocas veces miramos a Cristiano, H. Almeida y Nani tratando de recuperar posiciones, y más aún, balones. Por supuesto, eso deja el espacio abierto para los rivales, que llegan a tres cuartos de cancha de Portugal con relativa tranquilidad.

Ese podría ser el gran reto para esta selección encabezada por Cristiano: encontrar cómo compaginarse en un sistema adecuado para las características de los jugadores que juegan en el medio campo. Necesitan un sistema en el que todos tengan claro su rol y donde el trabajo de equipo se vea reflejado. Parece misión casi imposible para Bento.

 

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Goles tiene Cristiano Ronaldo con la selección y 361 en su carrera profesional con los equipos que ha militado.