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El desgaste natural de los años le impidió al filipino Manny Pacquiao, desplegar el brillante boxeo que en su momento lució en sus contundentes victorias sobre peleadores como Miguel Cotto, Antonio Margarito, Oscar De La Hoya, Ricky Hatton y Joshua Clottey.

Sin embargo, lo mostrado el sábado en un abarrotado ring del majestuoso hotel MGM Grand de Las Vegas, Nevada, fue suficiente para que el filipino Pacquiao derrotara por decisión unánime al estadounidense Timothy Bradley, vengándose de la injusta derrota que sufrió en junio del 2012 y recuperando el cinturón welter avalado por la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Pacquiao ganó, pero todos quedamos claros que a los 35 años de edad, está en el ocaso de su carrera. Esa velocidad endemoniada, la cantidad de golpes que agobiaban a sus rivales, la intensidad con que azotaba a quien estaba enfrente, ya es parte de su historia.

Este “Pacman” que venció a Bradley ha perdido gran parte de sus facultades, producto del desgaste natural y las secuelas que le provocó esa derecha descomunal de Juan Manuel Márquez que lo puso a dormir en el mismo ring del MGM, en diciembre del 2012.

En deuda

El sábado, Bradley tuvo la gran oportunidad de darle brillo a su carrera, al enfrentar por segunda ocasión al “Pacman”. Pero esta vez le faltó continuidad en su boxeo, se dedicó a cazarlo con su potente derecha, tratando de emular el trabajo de Márquez.

Eso le permitió a Pacquiao tomar ventaja en los tres primeros rounds, con un poco más de velocidad, precisión y seguridad en el ataque. Pacquiao llevó siempre la iniciativa, sobre todo en un tercer round violento, de mucha intensidad, en la que ambos peleadores se entregaron por entero. A ratos, dio la impresión que estábamos viendo al mejor “Pacman” de su carrera, por la agresividad que lució en el ring.

Sin embargo, el ímpetu de Pacquiao fue frenado un poco en el cuarto con una potente derecha de Bradley que lo hizo tambalear. Bradley también se movió bien en el quinto, hace deslucir a Pacquiao con sus movimientos de cintura y trata de emparejar un poco las acciones.

El sexto fue bastante parejo, quizás con una ligera ventaja del filipino, quien comienza a dominar la pelea desde el séptimo round aprovechando su inteligencia y experiencia acumulada en tantas peleas importantes. Quizás por arrogancia, queriendo demostrar que es un gran defensivo, Bradley recibe muchos golpes en este séptimo round, al igual que en el octavo.

El desenlace

En medio de feroces intercambios de golpes, Pacquiao saca ventaja en el noveno round, marcando una importante ventaja en las tarjetas de los jueces, pero sobre todo en el aspecto sicológico porque las derechas de Bradley no llegan con la fortaleza mostrada en los primeros asaltos. En el décimo, Bradley sale muy cansando a pelear, quiere atacar, pero no pude. Luce desajustado y eso lo aprovecha Pacquiao para golpear, salir y controlar el resto de la pelea, llevándose una clara victoria por puntos 116-112, 116-112 y 118-110. De esta manera, Pacquiao se vengó de Bradley, le arrebata su invicto y recuperó el cinturón welter de la OMB, en una pelea no del todo brillante, pero lo suficientemente buena para conseguir una ansiada victoria por puntos.