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Puede ser inexplicable, pero de alguna manera, como si frotara la lámpara de Aladino, el Barcelona, sin importar lo herido que se encuentre, ni lo cuestionable que sea su rendimiento, ni las bajas que tenga que lamentar, se agiganta frente al Real Madrid, y no solo lo complica, sino que lo vence destrozando los pronósticos.

Sin embargo, voy a insistir en el favoritismo del Real Madrid en esta final correspondiente a la Copa del Rey, aún sin Cristiano, su arma letal.

LA COPA, LO ÚNICO

Sin poder marcar goles en sus dos últimos juegos, ahogado por el Atlético y golpeado por el Granada, el Barsa se ve terriblemente deteriorado, Messi incluido. El equipo azulgrana tiene capacidad de llegada, pero no remata las jugadas y se queda colgado en el vacío. Fuera de la Champions y con los pies dentro de las brasas en la Liga, separado cuatro puntos del líder Atlético, y un paso detrás del Real Madrid, el único estímulo que mueve al Barsa es la posibilidad de ganar la Copa del Rey mañana. Si fracasa, quedará con las esperanzas rotas y las manos vacías.

Como dice Dickens en su ‘Historia de dos Ciudades’, el Barsa pasó del mejor de los tiempos, 8 triunfos consecutivos en la Liga, vencedor de grupo y favorito para estar en la final de la Champions, y presionando al Atlético un punto atrás, al peor de los tiempos, tambaleándose entre escombros con Messi oscurecido, la defensa agujereada y un medio campo raramente carente de ideas para garantizar la profundización. Un Barsa lamentable, abucheado y agredido al retornar a su propia casa, avergonzado frente al espejo.

ME RESISTO A CREERLO

Cierto, el Madrid dobló sus rodillas cayendo ante el Dortmund, pero no soltó el botín de la clasificación en la Champions, y aún sin Cristiano, es un equipo que luce más sólido, impetuoso y desequilibrante, con mejores recursos humanos disponibles.

¿Cómo creer en este Barsa deshilachándose, sin Pique, sin Bartra, con dudas sobre Mascherano y Busquets cubriendo el centro de la defensa, buscando como en el último Clásico, sacar provecho de un centro del campo lo suficientemente creativo y lo necesariamente funcional? No, no hay manera de ver al Barsa del tamaño y la capacidad de golpeo del Madrid.

¿Será capaz este Barsa gimiendo de provocar otro impacto burlándose de las consideraciones? Sería sorprendentemente reiterativo. Me resisto a creer que volverá a ocurrir, incluso con Messi resurgiendo ruidosa y efectivamente, y sin Cristiano en la acera de enfrente.

 

8

partidos ha jugado Iker Casillas en la Copa del Rey, y no ha permitido anotaciones.

 

4

goles en 8 partidos ha recibido José Manuel Pinto, el portero del Barcelona, en esta Copa del Rey.