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Tito Vilanova falleció ayer a los 45 años de edad, tras dos años y medio de lucha contra un cáncer de glándula parótida. El extécnico del Barcelona llevaba una semana ingresado en la clínica Quirón de Barcelona y fue operado este jueves de una obstrucción en el estómago.

El FC Barcelona, en un comunicado, confirmó y lamentó la muerte de Vilanova: “El club quiere expresar el pésame a su familia, con la que comparte estos momentos de dolor, juntamente con los socios, aficionados del FC Barcelona y todo el mundo del fútbol y del deporte”.

El club azulgrana volvió a subrayar que la familia del extécnico ha solicitado respeto porque “desea vivir en la más estricta intimidad los momentos posteriores al deceso”.

Con ADN Barsa

Vilanova fallece casi dos años después de que viera cumplido el sueño de su vida. El 27 de abril de 2012, Sandro Rosell anunció que el técnico de Bellcaire sería el sustituto de Guardiola, de quien había sido mano derecha desde que ambos llegaron al Barsa B en 2007. Ocurrió en la misma comparecencia en la que Pep Guardiola anunció su marcha.

El anuncio de que Tito cogía las riendas supuso un alivio para el barcelonismo, porque suponía la permanencia del estilo que había logrado tantos éxitos.

Porque Vilanova era un hombre con “ADN Barsa”. Como jugador y como entrenador, se inició en el club azulgrana. Tito conocía los secretos del modelo al dedillo. Como futbolista pasó dos años en el filial azulgrana, de 1988 a 1990, en los que compartió equipo con Ferrer, Amor, Geli, Carles Busquets u Onésimo, entre otros. Como técnico, seis años antes de alistarse junto a Guardiola en el Barsa B, dirigió el célebre “Cadete B” azulgrana, una generación histórica que contaba con Messi, Piqué o Cesc.

Aunque debutó en Primera como jugador con el Celta y entrenó a otros equipos como el Palafrugell o fue director técnico del Terrasa, el nombre de Vilanova va inevitablemente unido al Barcelona. Tito fue un hijo del juego de posición, de la posesión de la pelota como medio para hacer daño y también para defenderse mejor, del ataque como forma de entender el fútbol.

 

“Valorad lo que tenéis, nunca sabes cuándo llega tu momento”, dijo Vilanova al regresar a los entrenamientos después de su primera intervención.