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¿Cuántas veces falló el Barcelona en busca del tercer gol que aseguraba el partido con el Getafe? No lo puedo precisar. Fueron incontables. Finalmente, en el minuto 93, con solo otro pendiente para la caída del telón, el certero cabezazo de Lafita sobre el centro de Gavilán desde la izquierda, la inútil estirada de Pinto, y el estremecimiento de las redes.

En ese instante quedó sellado el 2-2 “matador” de las débiles y casi irreales ilusiones del equipo azulgrana. Súbitamente, la grandeza del Barsa estaba atrapada por una tristeza inmemorial, como diría García Márquez. El cielo se derrumbaba encima del Nou Camp y el piso se abría.

Todas las calamidades acorralaron al equipo de Martino implacablemente, desde el escándalo por el caso Neymar, hasta la muerte de Tito Vilanova. Eliminado de la Champions por un iluminado Atlético, perdió la Copa del Rey frente al Real, y ayer, con los lesionados Víctor Valdés y Gerard Piqué en las tribunas, terminó de doblar su rey en la Liga, empatando 2-2 con el Getafe, que batalla por esquivar el descenso instalado en el puesto 16 de 20.

El gol de Messi

Se pensó que el gol de Messi rematando ese centro de Alvés desde la derecha en el minuto 22, estiraría la presencia del Barsa en la sala de cuidados intensivos de la Liga, pero Lafita por la derecha, en una jugada un poco confusa, consiguió el perfil para un remate bajo apropiado y estableció el 1-1. Fue necesario esperar hasta el minuto 68, después de mil escaramuzas y suficientes posibilidades de gol del Barsa, que un zurdazo de Alexis, volviera a colocar adelante al Barcelona 2-1.

El tan acariciado tercer gol nunca fue concretado, y en medio de una calma bastante espesa, una pérdida de balón por la derecha facilitó una volcada del Getafe contra reloj. Una vez más, la defensa del Barsa se vio desnuda, y el centro de Gavilán viajó hasta la cabeza de Lafita, libre de marca. Frentazo y adentro. El 2-2, sepultó al equipo azulgrana.