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Una vez más, Floyd Mayweather, pese a cierta pérdida de brillo que es natural a los 37 años en un oficio de tanta furia como es el boxeo, no dejó la menor duda sobre su superioridad entre las cuerdas, y por supuesto, la victoria obtenida; pero tampoco hay duda, que ningún otro peleador lo había empujado con tanta determinación hacia la confusión, como lo hizo en los primeros asaltos el argentino Marcos Maidana.

Pelea emotiva para el público y los televidentes, interesante para nosotros los que escribimos y comentamos, pero no grandiosa. Si fue una pelea por la cual Marcos Maidana será más recordado que por los éxitos conseguidos hasta hoy, incluyendo ese resonante triunfo sobre Adrien Broner.

MAIDANA SIN VARIANTES

Durante los cinco primeros asaltos, Maidana utilizó eficientemente su Plan A, que más adelante comprobamos, era también el B, y el C, es decir que el argentino no tenía variantes que ofrecer cuando Mayweather, como ocurrió, comenzara a resolver la ecuación, algo que se espera de todo peleador inteligente, con la necesaria experiencia y suficiente destreza. El ¿qué es lo diferente que podría hacer Maidana, una vez que Floyd se estableciera en la distancia, hiciera prevalecer su flexibilidad y reflejos, y manejara mejor el tiempo para aplicar sus combinaciones de golpes entrando y saliendo? quedó flotando como una intriga vaga.

Fallando 637 de 858 golpes lanzados, cifras que pueden ser récord, por 221 disparos aterrizando de diferente tipo, ninguno con megavatios cruje-huesos, excepto el involuntario choque de cabezas que provocó un corte encima de la ceja derecha de Floyd, haciéndolo sangrar. Maidana se desgastó físicamente, y en los últimos seis asaltos, su insistencia perdió ritmo y fuerza, lo que Floyd aprovechó para instalarse en el sillón de la comodidad, estirar más libremente sus brazos, tomar más a menudo el centro del ring y realizar descargas más precisas.

ESA BRAVURA LLAMATIVA

En el inicio, Floyd se vio sorprendido por una agresión sostenida, intentando ser agobiante, pero desprovista de control, lo que reducía la bravura de un Maidana. Suelto en su accionar aún sin el nivel de efectividad deseado, Maidana, a diferencia de otros rivales de Floyd, se mostró inaccesible al miedo, y su atrevimiento, agrandó visualmente lo que estaba haciendo.

Como se esperaba, Mayweather supo dosificar su desgaste, incluso cuando era llevado a las sogas, recordando las enseñanzas de Muhammad Ali. Por momentos se quedó más tiempo del necesario, tomando riesgos frente a las piedras de Maidana; pero de pronto, salía del nudo con cierta facilidad, porque en corto, no le funcionó el golpeo al argentino, necesitado de mayor espacio para el recorrido de sus golpes, incluyendo el letal que tanto buscó. Eso le permitió a Floyd lucir joven en los últimos seis rounds.

¿Una revancha? Comercialmente se ve bien. Lo ideal para Maidana es que se programe en el momento preciso. Es decir, cuando las piernas y reflejos de Floyd estén más lentos, y sus combinaciones sean menos precisas. Un par de años quizás, posiblemente con el mejor Maidana enfrente.

637 GOLPES falló Marcos Maidana contra Mayweather.

 

* etm@doble-play.com