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Nacido en una familia de 16 hermanos, entre los que tenía su padre (q.e.p.d.) y su madre, dentro y fuera del matrimonio, Juan Ramón Palacios Pérez, ahora campeón mundial del CMB, ha comprendido que no basta sólo un éxito para valorar la vida, pero tampoco un fracaso debe frustrar una carrera, inclusive una tan exigente como el boxeo.

Hasta hace dos años la carrera del “Exterminador” Palacios parecía conducirse irremediablemente al retiro, entre la frustración por la inactividad y el alcohol, que lo hacía “olvidarse” de los malos ratos que le ha hecho pasar la pobreza.

Los problemas parecían seguirlo a él y a su familia desde hace más de dos años. Su padre, del mismo nombre, falleció hace tres años mientras su hijo se preparaba para su primera pelea con un mexicano en Nicaragua.

Aquel hombre que siempre soñó con ver a su hijo como campeón del mundo ni siquiera pudo apreciar la primera victoria de Juan con un extranjero en Nicaragua. Un golpe más duro llegó a la familia, cuando a uno de sus hermanos menores lo metieron a la cárcel acusado de robo a mano armada, un delito que asegura jamás cometió.

“A mi madre (Berta Rosa Pérez Carvallo) y a todos nos dolió la muerte de mi papa. Y para colmo después cayó preso mi hermano. Desde ese día mi mama ya no ha sido la misma. Sufre pensando en su hijo todos los días”, explica Palacios.

Lo peor estaba por venir. Palacios no podía sostener a su familia con el boxeo porque no estaba peleando. Sus tres hijos demandaban atención y dinero, mientras el púgil, nacido en el barrio “Francisco Meza”, de Managua, se perdía en el licor todavía hace un año.

“Lo que me hizo recapacitar fue ver a mi hija menor --del segundo matrimonio-- que me decía que un campeón no podía seguir tomando. Ella (Jorgelys Raquel) me llamaba el campeón sin corona y casi suplicaba para que no siguiera tomando”, recuerda.

Tantos reclamos inocentes de la niña y de su esposa Tatiana Rivera le hicieron tomar la decisión de salirse del vicio, pero eso no significó que terminaran los problemas.

¿Pensaste en dejar el boxeo?
Sí, porque no peleaba y necesitaba mantener a mi familia. Estaba decepcionado porque sentía que tenía el talento pero no llegaban las peleas. Pero influyó mucho mi esposa en darme ánimos; me decía que no me retirara como uno más del montón, que le pidiera a Dios. Y sólo porque ella insistió me mantuve entrenando.

¿Imaginaste que tu vida cambiaría tanto?
Siempre le pedí a Dios este chance de pelear por título. Pero no voy a negar que este último año fue de lo peor. No teníamos dónde vivir con mi esposa y mi hija, anduvimos posando de casa en casa, hasta que unos hermanos nos ayudaron. Nos levantábamos a las cuatro de la mañana para llevar a la escuela a la niña y nosotros al trabajo.

¿Pasaste mucha pobreza?
Dios sabe las necesidades que pasamos. Sólo no tener una casa se te complica más la vida, porque donde se llega no podés hacer una familia como se debe. Viví en la casa de mi mama y tuve muchos problemas con mis hermanos. Donde íbamos los teníamos.

Ahora que llegue a Nicaragua ésa es una de las cosas que más voy a disfrutar. La casa que regaló el gobierno para vivir con mi esposa y mi hija, que era algo que siempre me pedía: tener una casa solo para nosotros.

Tu familia ha influido mucho en vos…
Tengo una hija muy inteligente, solo excelentes notas saca. Está en tercer grado y tiene ocho años. Ella me ha motivado mucho para exigirme más en esta carrera, porque le quiero dar lo mejor.

Cuando salgo en los periódicos recorta la nota y se lo lleva al colegio y dice orgullosamente que ése es su papa. Y saca buenas notas porque dice que quiere que su papá esté orgulloso de ella. Además, mi esposa que siempre ha sido una gran consejera. También tengo excelentes personas a mi lado, como el hijo de don Mario García, Kendrick García, que lo veo como mi hermano, igual que al preparador físico Alejandro Schmidt. Son personas excelentes que me han ayudado mucho.

¿Ganaste una buena bolsa?
Creo que sí, pero eso no es lo más importante, sino que Dios me ha bendecido. Soy la mejor demostración que las cosas se pueden logran si te apegas a Él. Ahora voy a disfrutar una Navidad como nunca. Voy a ayudar a sacar a mi hermano de la cárcel para no ver sufriendo a mi mama y a prepararme bien para mi próxima pelea, que espero sea con el campeón absoluto, Oleydong Sithsamerchai.

¿Esperás a tu regreso a Nicaragua que se te reconozca como un gran campeón?
La pelea que di con Teruo Misawa en esta primera defensa fue muy buena, nadie lo puede negar. Sé que algunos periodistas hablan de la posibilidad de reconocerme en sus elecciones como el Atleta del Año, pero si no lo hacen tampoco me molestaría porque estoy feliz, porque terminé un gran año con un título y una defensa. Ya no tengo que pensar cómo resolver mis problemas y sólo le pido a Dios que no me aparte de Él, porque si cometo ese grave error, no voy a recibir sus grandezas.