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El Real Madrid, con cuatro goles del argentino Gonzalo Higuaín, sacó de las brasas una victoria por 4-3 sobre el Málaga, en tanto el implacable Barcelona, con cuatro goles de Samuel Eto´o, goleó 6-0 al Valladolid en la continuación de la Liga Española.

Gonzalo Higuaín sacó al Madrid del barro con la convicción y la oportunidad de los jugadores que dejan huella. No es fácil hacerlo en el Bernabéu, y el argentino, en una noche que parecía condenar a su equipo, se obstinó en remediar todos los desperfectos a fuerza de remates. Lo logró en un partido desbocado. Hizo cuatro goles y apuntó otra remontada en su historial. No está mal para un futbolista que hasta hace poco fue criticado por una presunta falta de precisión.

Dando toquecitos con la izquierda. Heinze entró al engaño mientras Eliseu alcanzaba el área chica. Gago le interceptó mandando el balón al palo. El rebote, sin embargo, fue a parar a donde nunca podía haber ido, de haber funcionado bien la defensa: a Eliseu. A la zurda de Eliseu, quien reventó la red 1-0.

Higuaín dio el primer golpe en la noche más agitada del Bernabéu en lo que va de la temporada. El gol del empate puso de manifiesto que el partido se resolvería en las áreas, que las transiciones en el medio campo serían fugaces y que la batalla consistiría en un intercambio de metralla.

Duda logró meter uno de esos centros rasos y peligrosos, a espalda de los centrales. Baha se anticipó a Heinze y empujó a gol. Fue una ventaja breve.

Weligton se desacreditó como defensa de jerarquía al tocar una pelota en el área. Higuaín ejecutó el penalti del segundo empate.

En la reanudación, Gago le hizo penalti a Apoño y el Málaga se adelantó otra vez (2-3). El Madrid parecía sentenciado, pero Higuaín se resistió. El chico estaba decidido a doblegar el partido. Lo encendía una necesidad visceral de cumplir con su deber.

Al primer balón que recibió a veinte metros del área, empalmó un tiro envenenado que entró pegado al palo. El gol tuvo un efecto incendiario en la hinchada y desmoralizó al Málaga.

El punto final no podía ponerlo nadie más cuando Calleja derribo a Higuaín. De penalti, el cuarto, también fue para el chico de la remontada.

Como dijo Di Stéfano hace un año: “Este Higuaín, si se aviva, aquí se pone las botas”.