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¿Qué es lo que vimos? Una película de ciencia ficción en horroroscope. El poderoso Thunder de Oklahoma, caricaturizado, ridiculizado, masticado por los Spurs de San Antonio, 112-77. Ibaka no estaba, y tanto Durant como Westbrook, los superastros de Oklahoma, parecían sonámbulos en calzoncillos, perdidos en la noche, bajo una tormenta inagotable.

Un desequilibrio de 35 puntos imposible de imaginar sin rozar con lo absurdo. Oklahoma hecho astillas, sin aliento ni para gemir. ¿Cómo fue posible que ocurriera ese derrumbe tan estrepitoso, después de la ventaja de dos puntos 26-24 lograda por el Thunder en el primer cuarto, dando la impresión de que presenciaríamos una batalla cerrada?

Arrollan sin piedad

El bombardeo de San Antonio comenzó en el segundo período, imponiéndose 34-18 para un marcador global 58-44, una diferencia de 14, significativa, pero no decisiva. El tercer período sería clave, y San Antonio continuó su trabajo destructivo ampliando la cancha, estirando sus habilidades, sacudiendo el cesto con furia, llevando las cifras a un asombroso 91-62, una ventaja de 29 puntos, exageradamente pesada con solo un cuarto por jugar.

A esa altura, Durant y Westbrook registraban 15 puntos cada uno, es decir, limitados a solo 4 en cada caso, durante el tercer cuarto, en contraste con el accionar frenético y preciso del inspirado Tony Parker, quien entró con 22 puntos al último período, seguido de Green con 18, terminando con 21, y Duncan, ese temible veterano marcó 14. Con el “cadáver” del Thunder amarrado a la cola del caballo, los Spurs continuaron su macabra cabalgata en el cierre de juego, hasta imponerse 112-77, brutalmente. La final de la Conferencia del Oeste favorece a Spurs 2-0.

 

Spurs 112, Thunder 77