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A veces el mundo parece caminar al revés, o al menos esa impresión te queda cuando escuchas en conferencia al técnico de la Selección Nacional, Enrique Llena, argumentando en un país con la enorme escasez de buenos jugadores --tanto así que los podemos contar con los dedos de una mano--, que no convocó a Samuel Wilson a la azul y blanco, porque no alcanzaba “en mi sistema táctico”.

¿Y es que no estamos hablando de Nicaragua, el país más pobre futbolísticamente hablando de casi todo el planeta? O es que, ¿nos encontramos en un país europeo como Alemania, España, Holanda, Francia, que gozan de generaciones plagadas de talentos bajo una formación tan bien desarrollada en todos los sentidos como para “desechar” lo poco bueno que tenemos?

¿En qué país estamos?

No, no estamos en Europa, ni siquiera en Costa Rica o Panamá donde el fútbol ha tomado un auge impresionante y estuvieron a punto de meterse en la pelea por ir al Mundial. No señor Enrique Llena, esto es Nicaragua, un país donde aun el fútbol no goza de tener grandes talentos, son unos cuantos: Juan Barrera, Rudel Calero, Denis Espinoza --también descartado en esta convocatoria-- y Samuel Wilson. Quizá se me escape uno más, pero no es para alarmarse.

Para esta Selección se ha priorizado la juventud, según el propio Llena y no es una mala elección, sin embargo tampoco se mira como gran idea descartar a los pocos buenos que tenemos. Al final comentó Enrique que quizá convoque a Samuel en agosto cuando se supone que arrancará la etapa final rumbo a la Copa de Naciones que se hará este año en varias ciudades de Estados Unidos. Por lo pronto no hay un solo amistoso de calidad, o sea ninguno internacional. El viernes jugarán entre ellos en el Nacional, domingo lo harán contra un club de Segunda División, y el 30 de mayo aún no tienen claro contra quién jugarán.