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ESPN.com / NEW YORK
Hubo un ganador, un perdedor, y quizás el final de dos gloriosas carreras.

Joe Calzaghe, el galés estrella, había dicho una y otra vez previo a su pelea con Roy Jones Jr., el sábado en el Madison Square Garden, que planeaba retirarse, ganara o perdiera.

Si mantiene su palabra, se acabó. Se irá del boxeo a la edad de 36 años como el campeón semipesado invicto, y su legado intacto, quizás como el más grande boxeador en la historia de Gran Bretaña, luego de vapulear en forma dominante a Jones para retener su título.

El dominio de Calzaghe, sin embargo, fue tan pronunciado, tan completo, tan comprensivo, que es difícil encontrar una razón para que Jones continúe en el boxeo; y si lo hace, ¿con cuál motivo?
Mientras Calzaghe lució en buena forma libra-por-libra --veloz, fuerte y con la habilidad de lanzar la cantidad de golpes que lo caracteriza--, Jones no fue ni la sombra del boxeador que pasó una década en la cima de la lista de mejores libra-por-libra.

Al inicio, pareció que Jones podía dar la sorpresa. Le conectó un derechazo en la cabeza a Calzaghe que lo mandó a sus rodillas cuando faltaban unos cuarenta segundos para terminar el primer round.

Pero Calzaghe, quien también fue derribado en el primer round en abril cuando le ganó una decisión dividida a Bernard Hopkins para ganar el título, se levantó, se quitó el polvo de encima y volvió a hacer lo suyo, dominando la pelea.

Salvo ese primer round, ganado por Jones por derribarlo, el resto de la pelea fue todo Calzaghe (46-0, 32 KO’s). Los tres jueces vieron a Calzaghe ganar 118-109 en las tarjetas, igual que la de ESPN.com.

Calzaghe, en la primera defensa de su título, lució toda la noche como que se estaba divirtiendo. Conectaba golpes y luego le mostraba su cara a Jones (52-4, 38 KO’s) y de a rato, bailaba en el ring para deleitar a la mayoría de los 14 mil 152 espectadores, muchos de los cuales hicieron el viaje desde Gales para ver a su héroe nacional.

En el séptimo round, el ritmo de Jones había enlentecido considerablemente, mientras que Calzaghe seguía conectando golpes y forzando a Jones a protegerse contra las cuerdas.

Uno de los tantos derechazos de Calzaghe abrió un corte sobre el ojo izquierdo de Jones, y la sangre empezó a caer por su cara, una clara muestra de la dura noche que Jones estaba teniendo. El corte de Jones continuó sangrando por el resto de la pelea y Calzaghe continuó haciendo lo que había hecho toda la noche: lanzar, lanzar, lanzar y conectar varios golpes en Jones.

Jones se había recuperado de tres derrotas consecutivas en 2004 y 2005 --dos por brutales nocauts-- para ganar tres en fila, incluyendo una impresionante actuación ante Félix Trinidad. Pero Calzaghe obviamente no es Trinidad.