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Barcelona
La nominación como Director Técnico de la Selección de Argentina le llega en un momento dulce a Diego Maradona. Además de celebrar otro aniversario, su número 48, con este sueño hecho realidad, se sabe desde hace un tiempo que han quedado muy atrás los años oscuros, las polémicas y los problemas de salud que lo llevaron a ver la muerte muy de cerca.

Hoy, al lado de su novia Verónica, el “Pelusa” es un hombre nuevo. La estabilidad está presente en su vida, y seguro que la va a necesitar de cara a su nueva misión. Desde el minuto uno, Maradona quiso dejar las cosas muy claras en cuanto a quién, si Bilardo o él, llevaría realmente las riendas de la selección: “El equipo lo formo y lo paro yo. Está claro que yo mando”, declaró ante los periodistas, antes de añadir: “escuchando a Carlos, porque no se puede dejar de escuchar a un hombre que sabe tanto”. ¿Cuál será el verdadero papel de Bilardo en este tándem? ¿Tiene Maradona la experiencia necesaria para un cargo de esta importancia? En relación a este tema los más escépticos no dejaron de recordar el escaso bagaje del “10” en los banquillos.

Sus aventuras en el Deportivo Mandiyú de Corrientes en 1994 y en el Racing Club de Avellaneda, al año siguiente, se saldaron con sendos fracasos que los más optimistas maquillan con la manida expresión de “a la tercera va la vencida”. Pero los analistas inciden en destacar por encima de todo el carácter motivador de Maradona, su pasión, la capacidad que tiene para poner en las mejores disposiciones psicológicas a los jugadores, como ya pudo observarse en los pasados Juegos Olímpicos de Pekín. Maradona aporta motivación y mística, así como una mayor amplitud de miras en relación a los jóvenes del equipo, algo que brilló por su ausencia durante la etapa Basile.

Con Maradona, el vacío generacional entre DT y los jugadores --“todos figuras en nuestros clubs”, como dijo el “Apache” Tévez--, parece mucho menos profundo, ya que los jóvenes parecen tener con él una química especial.

Con todo, la nueva era Maradona no parece haber arrancado con un rumbo tranquilo, ya que las precipitaciones y los cambios de parecer no han tardado en surgir. Así, en un primer momento se aseguró que el debut del nuevo seleccionador sería el día once de febrero contra Francia en Marsella, ya que sería el “Checho” Batista, y no Maradona, quien dirigiría al equipo nacional en el próximo amistoso de la albiceleste el 19 de noviembre ante Escocia.

Pero todo cambió en pocas horas, y será finalmente Maradona quien se siente en el banquillo de Hampden Park, en Glasgow, en el mismo escenario en el que consiguió su primer gol con la camiseta de la absoluta, allá por 1979.

Ya se sabe, con Maradona, la leyenda siempre está en marcha. Contra Escocia debutará Maradona, y no será ésta la primera vez que un ex internacional se sienta en el banquillo albiceleste. Es más, si Maradona llega hasta el Mundial 2010, tal y como está previsto, sería la segunda vez en la historia del fútbol argentino en que un capitán de un combinado albiceleste campeón del mundo dirige a la Selección en un Mundial, después de que Daniel Pasarella, capitán de los campeones de 1978, lo hiciera en 1998.

El primer gran examen del “10” será el próximo mes de marzo, en el partido de eliminatorias del Mundial contra Venezuela en el campo de River Plate. Se verá entonces si la apuesta por la mística puede resultar ganadora. La intención de Maradona es estar cerca de sus chicos, como él declaró recientemente: “convencerlos cabecita por cabecita”. El fútbol es técnica, táctica, garra, fuerza, pero también es sentimiento. Ahí es donde juega también gran parte del reto de Maradona, el Dios que volvió de los infiernos para manejar a la Albiceleste. Le deseamos suerte.