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No te metas con LeBron James o saldrás lastimado. Ese es el mensaje que dejó el cuarto partido de la serie de playoffs entre Miami Heat e Indiana Pacers. Esa es la máxima que se grabó a fuego en la mente de Lance Stephenson y se desparramó para el resto de los súbditos que intenten desafiar el orden establecido por el Rey.

El astro del Heat ha elevado el básquetbol a un terreno hasta ahora desconocido. Luego de obtener su primer campeonato con Miami, James ha esculpido noche a noche mandamientos renovados que han hecho sucumbir este deporte como lo teníamos entendido. No se trata de un armador. No es un escolta, ni un alero, tampoco un ala-pivote. Es todo junto, un híbrido multiplataforma que ha desarrollado la furia de un asesino serial, la velocidad de una pantera, la fuerza de un elefante y la templanza de un samurái.

La fiera está suelta

No sabemos a ciencia cierta cuántos campeonatos ganará LeBron, pero sí sabemos la superioridad que está exhibiendo frente a los rivales. Las reglas de LeBron explican en detalle qué se puede y qué no se puede hacer contra sus equipos.

La otra regla que ha desarrollado James para sus rivales –junto a Dwyane Wade y Erik Spoelstra como aliados– es que no lo puedes dejar correr. Para eso hay que cuidar el balón y ser preciso en los pases, algo que Indiana Pacers, definitivamente, no hace. Si las fieras se sueltan, se produce la estampida y ya no hay retorno. Las ofensivas pausadas, equilibradas, precisas tienen como resultado un buen balance defensivo. Todo lo demás es alimento para el monstruo.

Las penetraciones sostenidas son la kryptonita que devoran los rivales. En el cuarto juego de la eliminatoria, James tuvo 11 incursiones al aro, anotó 32 puntos. Las nuevas reglas de su juego establecen que más vale un tiro de buena efectividad de cualquier jugador de la cancha que un mal tiro de la estrella.

Es dominante

No ha existido un jugador tan dominante en la NBA desde que Shaquille O’Neal construyó su legado con Los Ángeles Lakers. Las estrellas no merecen compararse por épocas, porque el deporte, como la vida, evoluciona hacia territorios no previstos inicialmente. James es la evolución de este deporte en su máxima expresión porque, para mejorar, se ha tenido que superar a él mismo.

Abajo, arriba, a los costados. La ubicuidad de LeBron es tan fascinante como perturbadora. Este escrito no se trata de un elogio, sino de una preocupación manifiesta: ¿dónde quedan los análisis cuando se presenta un jugador de estas características? ¿Y el deporte mismo? ¿Acaso 12 hombres disciplinados pueden romper la cerradura impuesta por un talento sobrenatural de estas características? La gravedad, en los dos costados de la cancha, ha dejado de existir en este nuevo mundo.

 

32

puntos anotó LeBron James del Miami Heat contra los Pacers.

 

En el cuarto juego de la eliminatoria contra los Pacers de Indiana, LeBron James, jugador del Heat de Miami, tuvo 11 incursiones al aro.