Edgard Tijerino
  •  |
  •  |
  • END

dplay@ibw.com.ni
Entre el impresionante Johnny Bench y el sorprendentemente eficiente, agresivo e incidente boricua, Geovany Soto, han pasado 40 años, y sólo hemos visto a otros seis cátcheres conquistar el título de Novato del Año.

Alardeando con 31 de 32 votos para el primer lugar, Soto, de los Cachorros de Chicago, se juntó ayer con Johnny Bench, de los Rojos (1968); Thurman Munson, de los Yanquis (1970); Earl Williams, de los Bravos (1971); Carlton Fisk, de los Medias Rojas (1972); Benito Santiago, de los Padres (1987); Sandy Alomar, de los Indios (1990); y Mike Piazza, de los Dodgers (1993), para un total de ocho “enmascarados” que han conseguido la distinción.

¡Qué casualidad! Los tres latinos: Santiago, Alomar y Soto, son puertorriqueños.

Dos de esos ocho receptores etiquetados como Novatos del Año han logrado ingresar al Salón de la Fama: Johnny Bench, seleccionado en 1989, y Carlton Fisk, en el año 2000. Ambos fueron lo suficientemente grandiosos en sus ejecutorias para estar ahí sin la menor discusión.

Pueden agregar por la vía del Comité de Veteranos al fenomenal Joshua Gibson, quien nunca jugó en las mayores por la discriminación, pero brilló intensamente en las Ligas Negras. De Gibson se dijo que podía ser capaz de batear jonrón por jonrón con Babe Ruth.

Desde su presencia como abridor por la Liga Nacional en el Juego de Estrellas durante el mes de julio, Soto fue considerado un firme candidato para Novato del Año, y aunque el inicialista de los Rojos, Joey Votto, también de 25 años, registró una gran actuación ofensiva con 24 jonrones y 84 remolques en 151 juegos, fue neutralizado y limitado a 21 votos de segundo lugar, 8 de tercero y uno como primero, terminando como escolta de Soto.

¿Qué tan grande llegará a ser Soto? Ésa es una intriga que permanecerá abierta frente al paso del tiempo.

Santiago, ganador de tres guantes de oro en la exigente posición, caracterizado por su balazo hacia segunda base de rodillas, Más Valioso en un play off y con una racha de 34 juegos hiteando, la segunda más larga en la historia para un latino, sólo superada por la de 35 juegos del dominicano Luis Castillo, quien sobresalió jugando para los Marlins, antes de saltar hacia los Gemelos y los Mets; estuvo 20 temporadas en las Mayores disparando 1,830 cohetes en 1978 juegos.

Alomar, quien también se metió en la lista de bateadores con racha de 30 ó más juegos hiteando, igual que Santiago, trabajó durante 20 temporadas con 1,236 imparables a lo largo de 1,377 partidos.

Por ahora, Soto es una gran posibilidad de verlo proyectarse hacia el estrellato, pero, ¡cuidado!, ¿cuántos impactos instantáneos terminan desvaneciéndose?