•   Francia  |
  •  |
  •  |
  • As.com

A las 18:15 horas, en un París acalorado, Maria Sharapova pudo arrodillarse sobre la sagrada tierra rojiza de la asolada Pista Philippe Chatrier: Sharapova celebraba así su segundo título en las tres últimas finales de Roland Garros... y quinto de Grand Slam en su cuenta desde 2004.

En una demoledora final de tres horas y dos minutos, a solo dos minutos del récord del torneo (Steffi Graf-Arantxa Sánchez, 1996), Sharapova acabó doblando la mano de la rumana Simona Halep por 6-4, 6-7 (5) y 6-4.

Dura rival

Era la primera final de Grand Slam en la carrera de Halep, número cuatro del mundo. Sharapova, que entró en el torneo con el número ocho, se benefició de la devastación de grandes favoritas: las dos primeras cabezas de serie, Serena Williams y Na Li, y la número tres, Agnieszka Radwanska, habían desaparecido del torneo después de tres rondas. La bielorrusa Vika Azarenka, número cinco, ni siquiera participó en París, convaleciente de una lesión.

Sharapova blindó sus pendientes de Tiffany’s con suprema competitividad: y dominó la durísima final a base de superior experiencia y control en los tiros ganadores, en los momentos importantes: 46 ‘winners’, ante los 20 de Halep, que solo incurrió en 31 errores no forzados por los 52 de la campeona. En una riada de puntos de ‘break’, Sharapova convirtió 9 de 20... y Halep, siete de 13 bajo el servicio de la rusa, que navegó a una punta de 176 km/h: dos más que Halep. En la muerte súbita del segundo set, Sharapova vencía por 5/3, con lo que solo le faltaron un par de puntos más para no ir a la tercera manga.

“Esta es una experiencia increíble, no hubiera podido creer hace solo cuatro años que cuando tuviera 27 años iba a estar ganando mi segundo Roland Garros”, dijo la emocionada Sharapova, después de abandonar el palco de honor al que saltó para abrazarse con su entrenador, Sven Groeneveld, y su ‘sparring partner’, Dieter Kindelmann.