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El tiempo parecía demasiado bueno para ser cierto, mientras Joe Maddon veía cómo sus repentinamente increíbles Rays se sostenían con firmeza encima de Medias Rojas y Yanquis en el complicado Este de la Liga Americana.

Evaluar a un manager siempre ha sido difícil, pero cuando estás manejando a un equipo que sale del último lugar y lo haces ascender espectacularmente hasta conseguir un boleto directo a la postemporada, como ganador de banderín en tu zona, es fácil considerarlo un acto de magia.

¿Qué tan genial es Joe Maddon? Él no necesitó sacar conejos de un sombrero, partirse en dos como lo hace David Cooperfield, o hacer apariciones fantasmales como las de Lance Burton en Las Vegas.

Maddon pudo juntar las piezas para contar con un equipo funcional. Aybar, Iwamura y Upton garantizaban encendidos de mecha y agresividad, en tanto Evan Longoria, el Novato del Año en la Americana, Carlos Peña, Cal Crawford, Cliff Floyd y Dioner Navarro sacaban provecho de las oportunidades fabricadas. El timonel de las gruesas gafas contó con una rotación de cinco brazos lo necesariamente sólidos y un bullpen lo suficientemente poblado y eficaz. Cuando salió Troy Percival con su brazo deteriorado, pocos se percataron.

Tipo agresivo, batallador con los árbitros, desconcertante a veces por su descarte del toque de bola, Maddon debe ser, posiblemente por unanimidad, el manager del año en la Liga Americana, por haber sabido guiar a un puñado de jóvenes revestidos de un llamativo atrevimiento y remarcable crecimiento.

Ron Gardenhire convirtió en amenaza a los Gemelos y Mike Scioscia, fue nuevamente autoritario con los Angelinos, pero no se ven como peligrosos retadores de Maddon, completamente insospechado al momento de levantarse el telón de 2008.

En la Liga Nacional, el talentoso y explosivo Lou Piniella, quien jugó en nuestro béisbol profesional, es el favorito después de haber llevado tan largo a un equipo muy bien armado y costoso como los Cachorros de Chicago. No fue una proeza, pero indudablemente tiene su mérito, porque como decía John McGraw, “con buen material la idea es ganar y hay que convertirla en un hecho”.

Piniella naufragó en la postemporada, pero lo que se juzgará hoy es el accionar durante la campaña, es decir sus 97 victorias, máxima cifra de la liga, y su ventaja de siete y medio juegos sobre el segundo lugar, pese a que los Cerveceros obtuvieron el boleto como comodín.

Fraddie González realizó algo de magia con los Marlins en el sector Éste, en tanto Charlie Manuel volvió a sacar la cartera del bolsillo de los Mets, pero la escogencia de Piniella parece ser algo seguro, con Joe Torre mirando desde un rincón, luego de haber logrado el avance de los Dodgers al ritmo de Manny Ramírez.