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Confianza es lo que transmite Vicente del Bosque (Salamanca, 1950). El seleccionador cree que están preparados para intentar la reconquista. Rehúye el cartel de favorito, pero asume que esta Selección es capaz de volver a dar otra inmensa alegría a todos los españoles.

España ya está en Brasil. Llega con el peso de la estrella. ¿En qué momento está?

Será el campo el que hable. Creemos que hemos trabajado para llegar bien, para estar preparados, pero el fútbol es el que al final dice si las cosas han ido por el camino que debían. Lo he dicho muchas veces: todas las cosas que nos han pasado en estos cuatro años se deben a que ganamos. De no haberlo hecho, muchas cosas hubieran sido diferentes.

Visto lo visto el año pasado, ¿llegan a tierra hostil?

En absoluto. En la Copa de Confederaciones es verdad que nos pitaban en los partidos. Creo que había una gran parte de respeto en eso, en que veían a un enemigo potencial de Brasil. Luego, en el trato, en la gente por la calle, no tenemos ninguna queja. Es más, fueron en general muy cariñosos por donde pasamos.

Pues Scolari no para de lanzarnos puyas...

Solo puedo decir que nosotros nunca hemos sacado los pies del tiesto. De nuestro equipo no han salido palabras que se puedan considerar de prepotencia. Es más, mucha gente me dice que hablamos demasiado bien de los rivales, que nos pasamos en los halagos. No es así. Nuestro mensaje siempre ha sido el mismo, el de respetar a todos los equipos que tengamos delante.

Eso no quita para que partan como favoritos.

Es un término del que es mejor huir. Me lo dice la experiencia en esto del fútbol. Un Mundial es demasiado grande como para colocar esas etiquetas. Es evidente que Brasil juega en casa y es un equipazo, pero también lo es que la presión a la que va a estar sometido es enorme, mucho mayor que en la Confederaciones.

¿Entonces no hablamos de favoritos?

Hablamos de la cantidad de buenos equipos que hay. Esa Alemania que lleva años muy cerca de ganar, esa Argentina con Messi, ese Portugal con un jugadorazo como Cristiano, esa Francia, esa Italia... Y selecciones de las que se habla menos pero que tienen un gran nivel, como Uruguay, Chile, Inglaterra, Bélgica, los africanos... Al Mundial van 32 equipos y parece que 31 fracasan, ¿no es así?

Se han hecho muchas interpretaciones de su frase de los ojos...

Primero decir que es una frase de hace meses. Y segundo, que creo que el mensaje es claro. Es imposible que los que estuvimos hace cuatro años en Sudáfrica miremos al Mundial con los mismos ojos que los que lo van a vivir por primera vez. Pasa en todas las facetas de la vida. No sería normal que Casillas o Xavi, que llegan a su cuarto Mundial, lo vivieran igual que Jordi Alba o Koke, que están ante el primero.

El papel de los últimos campeones es para tener miedo...

Miedo no, para estar preparados en no caer en errores que ellos pudieron cometer. Francia llegó a 2002 siendo la gran favorita, y se fue a casa en la primera fase sin marcar un gol. Cuatro años después, Brasil parecía intocable y cayó en cuartos ante esa Francia que parecía en su fase final y fue subcampeona. En Sudáfrica, Italia defendía título y también cayó en la primera fase. No hay manera de prepararse para la derrota, que en el deporte siempre llega. Ni de hacer que la gente esté preparada para ese momento, pero sí hay caminos para intentar aprender lo que el fútbol te enseña. Tocará perder, es ley de vida, pero intentaremos retrasarlo lo máximo posible.

Dijo en El País que un vestuario sano vale más que mil charlas.

Así lo creo. Tenemos un grupo de jugadores que son gente maja y sana. Claro que tienen sus cosas, como todos. Con un grupo en el que las cosas marchan bien todo es más sencillo. No es que vayas a ganar por eso, pero sí hace el camino más fácil.

¿El estilo sigue siendo el mismo?

Una cosa primero: al fútbol se juega bien de muchas maneras, no hay una forma única. Nosotros no tenemos una fórmula mágica, tenemos una idea a partir de los jugadores con los que contamos. Eso no quiere decir que no haya otras que sean igual de buenas y que puedan dar grandes resultados. No somos talibanes de una forma de jugar, no somos infalibles. La posesión sin profundidad no tiene sentido. Por eso trabajamos para ser un equipo agresivo en la recuperación, compacto, que presione...

¿Están preparados para que los rivales se encierren una y otra vez?

Ojalá sea así. Para nosotros es mejor tener que echar mano de la paciencia, de buscar la forma de entrar en equipos cerrados que partidos de ida y vuelta y descontrolados.

¿Qué objetivos tiene la Selección española a partir del día 13?

Los máximos, para eso trabajamos. No hay que conformarse. El pasado en fútbol sirve de poco. Con lo que has ganado no ganas, no te puedes parar a regodearte con el éxito. Eso lo tenemos claro. La estrella nos estimula a seguir mejorando, a crecer, a aspirar a todo sabiendo lo difícil que es, recordando que en la historia de la Copa del Mundo solo dos selecciones han defendido con éxito el título: Italia y Brasil, y no pasa desde 1962. Por algo será.

Es decir, asume que repetir la hazaña de Sudáfrica es casi un imposible.

No es un imposible, claro está, pero lo normal sería no ganar el Mundial. Tenemos que saber el potencial de los rivales a los que nos enfrentamos, que no somos el ombligo del mundo. Pero nuestro objetivo e ilusión tiene que ser ganarlo, creer en ello.

Por último, ¿cómo ve ese arranque tan complicado ante el rival de la final del Mundial de Sudáfrica?

Holanda es una Selección que está bien organizada, bien dirigida y que seguro que nos va a plantear muchas dificultades. Nueve o 10 jugadores los tenemos decididos y luego tenemos dos dudas, que es algo normal.

 

2 títulos de Eurocopa ha ganado España, y es el actual Campeón del Mundo.

 

13 de junio los españoles se miden a la Selección de Holanda.