Edgard Tijerino
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Tim Lincecum no es, y quizás no pueda llegar a ser alguien tan grandioso en la colina como Juan Marichal, pero ya tiene un trofeo Cy Young en la sala de su casa, algo que siempre soñó y no pudo alcanzar el gran dominicano, considerado como el mejor pitcher latino de todos los tiempos.

Registrando un balance de 18-5, líder en ponches, con 265, y segundo de Johan Santana en efectividad, abrillantando ese promedio de 2.62 en 227 entradas, Lincecum obtuvo 23 de los 32 votos de primer lugar, con 7 de segundo y 1 de tercero, para superar claramente a Brandon Webb (4-15-8) y Santana (4-8-11), afectado en sus cifras por el constante hundimiento del bullpen de los Mets.

Lincecum es el segundo pitcher de los Gigantes que consigue un Cy Young. El derecho Mike McCormick en 1967, aprovechando una pérdida de dominio de Marichal, logró proyectarse hacia la conquista del premio que simboliza la excelencia en el pitcheo con balance de 22-10, 2.85 en carreras limpias y 115 ponches, superando a Jim Bunning y Ferguson Jenkins.

¿Por qué Marichal, un seis veces ganador de 20 juegos, con tres temporadas de 25 o más, mejor pitcher de todos los tiempos en la historia de Juegos de Estrellas, nunca obtuvo un Cy Young? Sencillo, estuvo involucrado en una feroz competencia que incluyó a Sandy Koufax cuando sólo se concedía un premio para las dos ligas, y más adelante a Bob Gibson.

Chequeen esto: en 1963, cuando Marichal gana 25 y pierde sólo 8, mostrando 2.41 en efectividad y 248 kaes en el kilométrico recorrido de 321 entradas y un tercio, rebota bruscamente contra Koufax (25-5, 1.88 y 306 fusilados en 311 episodios); en 1966, siempre con un solo premio en disputa, sus impresionantes cifras, 25-6 con 2.23 en carreras limpias más 228 abanicados en 307 innings y un tercio, fueron inutilizadas por el 27-9, 1.73 y 317 ponches de Koufax, valederos para una triple corona; y en 1968, con un premio para cada liga, los 26 triunfos por 9 derrotas del dominicano, con 2.43 como factor de dominio, se quedaron cortos en el criterio de los votantes frente al impacto provocado por Bob Gibson con su 1.12 en efectividad, al lado de 22 victorias y 9 derrotas con 268 paralizados en el cajón de bateo.

Héctor encontrándose con Aquiles en la batalla de su vida, para morir de cara al sol con las botas puestas, eso fue para Juan Marichal cada uno de esos tres vigorosos intentos en busca de un premio Cy Young.

Tim Lincecum no tiene culpa de haber transitado por un terreno más favorable. Ni Webb o Santana se comparan con Koufax, ni Sabathia es próximo a Bob Gibson. Así que sus 18-5 con 2.62 y 265 kaes fueron lo suficiente para sujetar del cuello a sus retadores y asegurar el Cy Young de 2008 en la Liga Nacional.