• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

Se coronaron los Spurs con todas las luces de San Antonio encendidas, como las de París o Las Vegas. La victoria fue rotunda, 104-87. No fue necesario un sexto juego. Lo siento LeBron James, el mejor jugador no puede ganarle al mejor equipo. Lógica elemental. Lo saben en Miami, por supuesto en San Antonio, y en toda la redondez del planeta NBA. LeBron se preparó como Máximo el gladiador, para retar a las fieras.

Afiló su cuchillo, revisó su musculatura, acondicionó sus reflejos, ajustó su puntería, y saltó a la arena. Pero se quedó corto.

Una vez que los Spurs, después de remar contra la corriente, se despegaron, fue imposible acercárseles, mucho menos alcanzarlos. Desde que comenzó la final, ellos se mostraron como campeones, y así lucieron anoche, majestuosamente destructivos, sin alardear, pero espantando preocupaciones, con ventajas de 25-11 y 30-18 en el segundo y tercer período, para vacacionar un poco en el cierre. Algo así como la última humillación al Heat.

Iniciaron bien

El equipo de Miami se mostró caliente en el inicio con ventajas de 8-0, 13-2 y 18-5 en ruta hacia un dominio 29-22 en el primer cuarto, que permitió ver reaccionar a los Spurs, acercándose a siete puntos. Tal como se esperaba, la furia de LeBron James fue decisiva con 17 puntos, 6 rebotes y una asistencia, acertando dos triples.

Si “el monstruo” seguía echando humo, el Heat podía dispararse y forzar el sexto juego tan ansiado por Miami. Con Parker y Duncan reducidos, la combinación de esfuerzos ofrecida por Kawhi Leonard y Manu Ginobilli, fabricantes de 14 de esos 22 puntos, impedía condenar a un equipo con tanta capacidad de recuperación como San Antonio.

Y eso ocurrió sin pérdida de tiempo en el segundo tiempo, con los Spurs imponiéndose 25-11, y adelantándose 47-40 en la pizarra. Sujetar a James en solo tres puntos, fue fundamental, porque a la mitad del recorrido, Wade estaba con 8 puntos y Bosh con 4, cifras insignificantes, mientras Leonard y Ginobilli respondían a las expectativas, sin preocuparse por ver al todavía afectado Parker, sin puntos hasta ese momento, y Duncan limitado ofensivamente.

El marcador parcial de 30-18 para fijar 77-58 global al finalizar el tercer período, fue asfixiante para el Heat, que llegó al descanso para el cierre de juego, con la cara de un condenado a muerte que desea apurar la ejecución.