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El toletero Barry Bonds volvió a ser el viernes el centro de atención nacional y no fue por sus jonrones sino porque se declaró inocente de los cargos federales de perjurio y obstrucción a la justicia en la investigación sobre el consumo de esteroides.

Bonds tuvo que presentarse ante la juez Susan Illston para que escuchase la lectura de los cuatro cargos en su contra, cosa que hizo Bonds con seriedad y acompañado por un millonario equipo de abogados para luego declararse "no culpable".

Tras cuatro años de trabajo para conocer si Bonds había mentido bajo juramento a un jurado federal que investigaba el uso de esteroides, el pasado 15 de noviembre se le instruyó de los cargos.

El líder de jonrones de todos los tiempos se enfrenta de nuevo a las sospechas de haber consumido esteroides y otro tipo de substancias prohibidas dentro del mundo del deporte profesional, con el agravante de haberlo negado ante un jurado federal.

El documento acusatorio de 10 páginas contiene en su mayoría extractos del testimonio de Bonds en diciembre de 2003 durante una pesquisa al laboratorio BALCO. El documento cita 19 ocasiones en las que el jugador presuntamente mintió bajo juramento.

Si al final del proceso legal, Bonds, que la pasada temporada ganó 20 millones de dólares, es encontrado culpable, debido a que no tiene antecedentes penales, lo máximo que podría ser condenado es a dos años de cárcel.

La imagen que Bonds dio cuando llegó esta mañana al juzgado era de tranquilidad, sonreía y mantenía una conversación animada con sus abogados, mientras esperaba que la jueza Illston llegase a la sala de audiencia.

Bonds, de pie, miro fijo a la juez Illston mientras le leía los cargos y con las manos cruzadas por detrás de la espalda, dijo que entendía todo lo que le había dicho y sus derechos.

De inmediato, la juez Illston ordenó que Bonds fuese puesto en libertad bajo su propia custodia y responsabilidad, aunque tendrá que pagar medio millón de dólares si viola alguna de las condiciones de su libertad.

También la juez estableció que el próximo 7 de febrero, Bonds tendrá que regresar de nuevo ante su presencia, mientras que el proceso de ser fichado por las autoridades no se dio porque el abogado del ex pelotero de los Gigantes de San Francisco, Allen Ruby, informó a la juez que lo habían hecho ayer, jueves.

Bonds, su esposa Liz y la abogada Cristina Arguedas llegaron en un vehículo negro y pasaron a través de una multitud de cámaras de televisión, reporteros y curiosos al entrar al tribunal.

El líder de jonrones llegó vestido con un traje azul oscuro, paso la máquina de detectar metales y saludó a los que se encontraban en el edificio en ese momento para luego entrar al ascensor que lo llevó al decimonoveno piso.

Bonds, según la fiscalía federal mintió bajo juramento que no había utilizado ningún tipo de substancias prohibidas para mejorar el rendimiento, pero varios de sus ex allegados han refutado ese argumento.

Además la fiscalía también dice tener nuevas pruebas de exámenes de sangre realizadas en el año 2000 que podrían estar relacionadas con el ex pelotero de los Gigantes de San Francisco y que dieron positivo al consumo de esteroides.

Se esperaba, como es evidente que el millonario equipo de abogados de Bonds, haga su defensa atacando la credibilidad de los testigos, una ex amante y ex socio de negocios del jugador, mientras que también cuestionaran la "seguridad" que pueda darse con la prueba de sangre.

Sin embargo, la fiscalía, si el caso llegase a ir a juicio, que no comenzaría probablemente hasta la mitad del próximo año, llamaría a varios peloteros implicados en el caso de los laboratorios BALCO para defender sus tesis.

Entre ellos podrían estar Jason Giambi, toletero de los Yanquis de Nueva York, que ya admitió que había utilizado esteroides, y Gary Sheffield, que juego con los Tigres de Detroit.

El ex entrenador de Bonds, Greg Anderson, también podría ser otro de los testigos durante el juicio, pero hasta ahora se ha negado a colaborar con las autoridades, algo que le ha costado pasar muchos meses en la cárcel.

Anderson pasó gran parte del último año en la cárcel por negarse a testificar en contra de su amigo y fue dejado en libertad horas después que se anunció la acusación de Bonds, pero sus abogados insisten que no cooperó con el jurado de instrucción.

Mientras, su principal abogado, en famoso Mark Geragos, dijo que su cliente se negará a testificar en el juicio de Bonds.

"Me imagino que el gobierno comenzará a presionar a Greg", admitió Geragos. "Nunca cooperará con el gobierno. No confía en ellos".

Sin embargo, a finales de la temporada de 2003, según el propio Bonds, Anderson le frotó una crema en el brazo que según el entrenador lo ayudaría a recuperarse más rápido. Anderson también le dio algo que le dijo que era "aceite de semilla de lino".

La autoridades federales señalaron a BALCO como la fuente donde se creó el esteroide sintético THG, el cual fue conocido entre los atletas como "el limpiador", el mismo que podría haber consumido Bonds.

Además Bonds testificó que antes de la temporada de 2003, nunca usó nada suministrado por Anderson, lo que según la acusación es una mentira porque los calendarios de dopaje confiscados en la residencia de Anderson datan de 2001.

Las acusaciones de dopaje persiguen a Bonds desde que su cuerpo comenzó a crecer de forma inusual a finales de la década de los 90, y empezó a batear jonrones a un ritmo sin precedentes en su carrera, sin que oficialmente diese positivo a las pruebas que le realizaron.

Ese año, el ex toletero de los Gigantes conectó 49 jonrones y en la siguiente campaña elevó la cifra a 73, la actual marca para una temporada en las Mayores.

Pero hasta ahora, todo fue especulación en torno a la figura de Bonds, que el pasado 7 de agosto superó los 755 jonrones del legendario Hank Aaron para concluir la temporada regular con 762.

Como se esperaba, la atención sobre el caso hizo que camiones de las cadenas de televisión ocupasen las calles alrededor del tribunal, y algunos llegaron hasta 20 horas antes para asegurarse un lugar. Fanáticos de los Gigantes se unieron a los periodistas y otros curiosos.