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En los últimos diez partidos, Everth Cabrera ha caminado hacia el cajón de bateo sin una fórmula para descifrar los lanzamientos de los pítcheres rivales. El nica no encuentra la pelota, su chispa y magia se han extinguido como la noche que desaparece cuando el sol brilla por las mañanas. Cuatro hits en sus últimos 10 juegos (39 turnos) resumen la tragedia ofensiva del nandaimeño.

Este domingo, el campo corto de los Padres de San Diego volvió a tener una actuación fatídica contra los Mets de Nueva York que ganaron el juego con score de 3x1. Cabrera se fue de 3-0 y se tragó un ponche para extender la agonía de su bajón ofensivo. Desde el 4 de junio, Everth ha desmejorado su promedio de bateo de .245, a .225.

Muchos ponches

Los cuatro imparables que ha logrado conectar en sus últimos 39 turnos demuestran un paupérrimo promedio de .103, a eso agréguenle el amargo condimento de 16 ponches recibidos y su mejor virtud sobre las bases ha sido limitada a tan solo un robo.

No es casualidad que hoy Everth no esté peleando el liderato de robos, es simplemente un claro reflejo de su bajo rendimiento maquillado un poco por lo discreto que también han lucido sus demás compañeros de equipo. Ojalá y el nica levante cabeza lo más pronto posible, es el único jugador nica con un puesto seguro en Grandes Ligas, al menos esta temporada.

16 ponches se ha tragado Everth Cabrera en sus últimos 39 turnos al bate con los Padres de San Diego.

.225 es el promedio de bateo del nandaimeño Everth Cabrera, quien pasa por una crisis ofensiva.