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DON BALÓN

Es verdaderamente impresionante cómo el fútbol actual construye y consume ídolos. Cuestionar, a estas alturas del año, que Cristiano Ronaldo no es merecedor del Balón de Oro no es una tarea sencilla. Principalmente porque los hechos están ahí y el que más se merece el trofeo es el madeirense que viste la número 7 del Manchester United.

Recalar con apenas 18 años en el club de los ‘Diablos Rojos’ hizo multiplicar sus innatas cualidades; además tuvo la ayuda de un manager y de un club que tuvieron todo el tiempo necesario para dejarle crecer y madurar como futbolista. Se adaptó, paulatinamente, al fútbol inglés y supo beneficiarse de un colectivo consistente, poderoso y ganador.

Su formidable físico, endiablada velocidad, impredecible regate, potencia de arranque y armonía con el gol hizo lo demás y le catapultó en el estrellato de este deporte. Este 2008 se ha erigido en alma y estilete del actual campeón inglés para conducirle a la conquista de la Premier League y la Liga de Campeones. Marcó un gol en la final que hizo olvidar su nula aportación en la semifinal ante el Barcelona, pero al marrar el penalti que dejaba al Chelsea al borde de proclamarse campeón de Europa, puso su candidatura a trofeos individuales en jaque. Le valió Terry, que despejó los nubarrones.

Ningún otro jugador ha tenido una influencia tan determinante en dos conquistas de este calibre en el 07/08 y a esto ha añadido una espectacularidad que muchas veces se echa de menos en los terrenos de juego. Con Portugal no ha rayado a gran altura y su falta de liderazgo es un dato indiscutible, pero no se puede obviar la realidad: nadie ha sido mejor que él este año.