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USA Today

1 septiembre 1995
Cal Ripken podría ser un hombre de hierro, pero no es Superman. El short stop “non-stop” de los Orioles se vio lesionado varias veces durante su racha de juegos consecutivos a lo largo de 13 años, pero siempre se las arregló para ingresar al terreno y continuar en acción.

¿Cuáles fueron los momentos más complicados? Tres veces durante la racha, Ripken estuvo muy cerca de faltar a un juego con una lesión:

10 de abril de 1985. Juego 444 de la racha. Mientras estaba en el short stop, Ripken se torció su tobillo izquierdo en una jugada de tiro a segunda para agarrar a un corredor contra Texas. Él no salió del juego pero fue a hacerse unos rayos X después.


“No creo que hubiera sido capaz de jugar el día siguiente, pero teníamos un día libre”, dijo. (De hecho, se sentó en el partido de exhibición del día siguiente en la Academia Naval de USA). Eso sí, Ripken estaba en el lineup la noche siguiente.


11 de septiembre de 1992. Juego 1,713 de la racha. Arremetiendo hacia segunda para un doble contra Milwaukee, Ripken se dobló el tobillo derecho. No salió del juego y jugó el partido completo al día siguiente.


6 de junio de 1993. Juego 1,790 de la racha. Ripken se torció una rodilla durante una riña de equipos entre los Orioles y Marineros, debido a un pelotazo.


“Fue una lesión curiosa. Sólo estaba tratando de evitar que una muchedumbre saltara encima de mi pitcher”, dijo Ripken”. Me resbalé en la grama, y unas mil libras de gente cayeron sobre mí”.


La rodilla estaba tan hinchada al día siguiente que no pensaba que pudiera jugar cuando me presenté en el parque.


Antes que saliera de casa, su esposa Nelly le preguntó: “Por qué no vas, juegas un inning y eso es todo”. Él me miró y dijo: “No puedo creer que me pidas eso, o juego todo el partido o no juego del todo”, dijo Nelly. “Yo le dije, sólo quería asegurarme”.


Johnny Oates, el manager de Baltimore en ese entonces, dijo: “Él no sabía que iba a ser capaz de jugar esa noche hasta el momento del juego. Recibió tratamiento todo el día”.


Oates le dijo a Ripken que él tomara la decisión y el short stop se lo hizo saber de forma típica. Él la probó secretamente, y poco antes del juego asomó su cabeza en la oficina de Oates.


Él dijo, “puedo ayudarte, y eso es todo”, dijo Oates.


No fue sencillo para Ripken salvar la racha. Él estuvo en cada inning de cada uno de los juegos de los Orioles entre 1982 y 1987, en tanto Lou Gehrig sólo pudo hacer eso durante la temporada de 1931.