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Alexander Kristoff logró al sprint su segunda victoria en el Tour de Francia al imponerse en la 15ª etapa, Tallard-Nimes (222 km), como ya hizo el pasado jueves en la meta de Saint Étienne. A pesar de su conquista, el noruego no fue esta vez el protagonista, más bien el malo de la película, porque a apenas 25 metros de llegada rebasó al neozelandés Jack Bauer, que llevaba todo el recorrido escapado junto al suizo Martin Elmiger. Bauer lloró su derrota.

La etapa era propicia para cumplir el tradicional guion de una jornada llana: escapada larga, caza y sprint. Martin Elmiger y Jack Bauer se fugaron tras el banderazo inicial, acumularon una ventaja de hasta 8:30 minutos (km 30), fueron neutralizados en el último kilómetro y Alexander Kristoff impuso su ley al sprint. Narrado así, parece que el pelotón vivió un día tranquilo, de esos que bautizan de transición, de descanso activo después de las dos batallas alpinas. Pero nada de eso. El viento lateral y la intensa lluvia final, unida al alto kilometraje, generaron muchos momentos de tensión bajo negros nubarrones.

Al acecho

La lluvia final y el curveo urbano por Nimes desordenaron la caza del pelotón, que extremó las preocupaciones para evitar caídas. La situación dio chance a una fuga que parecía muerta. Elmiger y Bauer cruzaron para la ‘flamme rouge’, la pancarta del último kilómetro, con 15 segundos de ventaja. Tenían opciones de llegar… Y casi lo consiguen. Pero los velocistas son seres insaciables y voraces, sin ninguna piedad. A solo 25 metros, Bauer vio cómo los lobos del sprint devoraban sus ilusiones después de 222 kilómetros de aventura. Su esfuerzo quedó reducido a las lágrimas que no pudo contener en la meta. Bauer terminó finalmente en la décima posición.

Pero el italiano Vincenzo Nibali (Astana) conservó sin problemas el maillot amarillo de líder de la general, en la víspera de la segunda y última jornada de descanso.

 

15 Fechas han transcurrido en el Tour de Francia.

 

“Amargado y decepcionado”

Despojado• Cazado a 50 metros de la meta tras haber completado más de 220 kilómetros de escapada, el neozelandés Jack Bauer afirmó estar “amargado y decepcionado”. “Ganar una etapa del Tour es un sueño de niño, sobre todo para un ciclista como yo que normalmente hago de gregario. Era la primera vez que tenía la oportunidad, con el viento y con la lluvia, pero se me ha escapado por poco”, dijo el corredor del Garmin.

“Pensaba que podía ganar. Me he entendido muy bien con mi compañero de fuga (el suizo Martin Elmiger) y pensábamos que podíamos llegar. Sentía que tenía fuerzas, que tenía la victoria, pero a 50 metros me he dado cuenta de que no tenía nada. He estado tan cerca y a la vez tan lejos”, dijo.