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Mientras el hada Harmonía que nos grafica Rubén en uno de sus poemas, ritmaba sus vuelos alrededor de cada pitcheo que realizaba Denis Martínez en el estadio de Los Ángeles frente a los Dodgers, aquel domingo 28 de julio de 1991, yo me encontraba en la playa de Montelimar junto con Auxiliadora en compañía de Carlos García y su familia, celebrando los 15 años de su hija Zakia.

Olvídense de mí y de Chilo, había dicho a mis compañeros en la sección de deportes del diario Barricada el día anterior, advirtiéndoles que ese día domingo no trabajaría. Carlos García, un amigo desde 1970, ha sido siempre un esclavo del monitoreo radial, y entrada la tarde, me dice que Tito Rondón está transmitiendo por Radio Nicaragua el juego que Denis Martínez está trabajando en Los Ángeles, y que después de siete entradas, su pitcheo es perfecto.

ADIÓS AL DÍA LIBRE

“¡Cómo!”, le digo, sin recordar que el día inaugural de esa temporada, Denis se había aproximado a un no hitter contra los Piratas, quebrado por Barry Bonds. “Carlos, ese juego puede haber terminado, y si Tito se muestra tan excitado, es posible que Denis haya conseguido la proeza”, le apunto. Saltamos de inmediato al vehículo levantando todo lo nuestro a la carrera, y nos pusimos en marcha hacia Managua. Si Denis lo logró, voy a hacerme cargo de la edición de la sección de deportes, pensé de inmediato. Hasta aquí llegó el día libre.

Acostumbrado a ver correr a Carlos en las carreteras, me pareció que ese día manejaba lento mientras se acercaba el último turno al bate, el de Chris Gwynn. El vehículo siguió zumbando una vez concretada la hazaña, y cuando llegamos al periódico, entré corriendo persiguiendo la oportunidad. ¡Paren todo! grité, déjenme hacer el trabajo.

Los compañeros, Martín, René y Miguel Lorío, que obviamente ya estaban enterados de la noticia, realmente pararon y en una época sin internet, asalté el teléfono para comunicarme con Carlos Alvarado en el diario La Opinión en Los Ángeles. Naturalmente, Carlos, un cronista nicaragüense que cubría a los Dodgers, tenía todos los detalles, incluyendo la necesaria entrevista a Denis y opiniones de otros.

MUCHAS EMOCIONES

De inmediato, aquello fue frenético. Una cabalgata de emociones. Llamamos a Luz Marina, la esposa de Denis y quien estaba en Miami, rodeada de sus hijos, pero fue imposible comunicarnos. Ella había permanecido junto al teléfono, narrándoles a sus padres –que vivían en otra zona de Miami y sin poder acceder a la señal del cable– lanzamiento por lanzamiento de los dos últimos innings. Cuando cayó el out 27, les colgó porque en cualquier momento llamaría Denis desde Los Ángeles con aquel: “¡Lo viste, flaca. Viste lo que hice!”. Aquí, en la otra línea, los esfuerzos de Chilo por la conexión eran inútiles.

“Ricky tenía tres años y se movía mucho. Yo quería que todos permaneciéramos en el mismo lugar, como cruzando los dedos, para que la suerte siguiera cobijando a Denis. La tensión en la casa fue creciendo. Hasta que todo terminó y nos sentimos en el cielo”, dijo Luz Marina más adelante, recordando el momento supremo.

Surgió un problema serio, y es que Carlos Alvarado tenía que elaborar su trabajo para La Opinión, así que tuvimos que esperar mientras Carlos Fernando Chamorro, el director, otorgaba el visto bueno para estirar el cierre de deportes ese domingo, y me decía que elaborara una nota para primera página. Puede ser el momento de trabajo contra reloj más agitado de mi vida en el periodismo deportivo.

EL FIN DE LA LOCURA

Pisando el acelerador, nos fuimos acercando al fin de la locura. Al reportaje central que elaboré para la portada, se agregaron, “Milagroso y glorioso”, “El único latino”, con un detalle pormenorizado de todos los “Perfectos”; el box score histórico con el título “Así fue”, la nota “Oh, Dios, que bello”, la entrevista de Carlos Alvarado “Controlé mis nervios” y una nota de René Pineda sobre los dos perfectos en Dodger Stadium “Sólo Koufax y Denis”.

Un nica lanzando un juego perfecto, y además el primer latino. ¿Se imaginan eso? Y cada año, un día como hoy, la montaña de recuerdos: la presencia de Denis en misa, el encuentro con Vince Scully, el taxi oportuno que le evita un atraso, la llegada al parque, la dureza del montículo, el duelo con Mike Morgan, el toque casi hit de Juan Samuel fildeado por el propio Denis, la atrapada de Grissom para el out 27 y el salto al Paraíso.