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El australiano Daniel Ricciardo (Red Bull) ganó el Gran Premio de Hungría de Fórmula 1, en una carrera marcada por el suspenso, ya que adelantó cuando quedaban dos vueltas al español Fernando Alonso (Ferrari), que finalmente terminó segundo, ayer en el circuito de Hungaroring.

El líder del campeonato del mundo, el alemán Nico Rosberg (Mercedes), finalizó cuarto; mientras que su compañero, el británico Lewis Hamilton, fue tercero tras haber salido desde boxes.

Esta es la segunda victoria de Ricciardo en la Fórmula 1, tras vencer en Canadá en junio pasado. El joven australiano alcanzó la cabeza de la carrera en la vuelta 68 de las 70 que contaba la carrera, gracias a un juego de neumáticos nuevos colocados en su tercera parada.

Ricciardo partía desde la segunda línea con neumáticos intermedios, como el resto de pilotos, ya que la pista estaba mojada después de que cayera una gran tormenta en la capital húngara.

“Es tan bonita como la primera victoria”, dijo un exultante Ricciardo desde el podio.

Vettel séptimo

También supone el segundo triunfo de Red Bull este año, ya que el vigente campeón mundial, el alemán Sebastian Vettel, este domingo fue séptimo y todavía no ha logrado subir a lo más alto.

Alonso, por su parte, optó por una estrategia diferente y solo hizo dos paradas, lo que finalmente acabó pagando con la pérdida del liderato.

A diferencia de la mayor parte de pruebas de esta temporada, el suspenso fue total, aderezado por dos neutralizaciones, entre un Alonso que en la recta final aguantaba las embestidas de Ricciardo y Hamilton, hasta que finalmente cedió al empuje del australiano.

Además de las dos neutralizaciones, señaladas por los comisarios para limpiar los desechos de carbono en pista, en dos ocasiones tuvo que salir el coche de seguridad, lo que ayudó a poner las cartas sobre la mesa a los actores de esta fenomenal carrera, digna de la mejor historia de la Fórmula 1.

Tensiones en Mercedes

Mercedes no pudo festejar con un triunfo la 100 carrera de una Flecha de Plata en la Fórmula 1, pero llega al descanso del Mundial con un extraordinario bagaje de 9 victorias en 11 carreras.

En la recta final del campeonato deberá resolver las tensiones que se han creado entre sus dos pilotos, después de que ayer Hamilton no siguiera las órdenes del equipo y no dejara pasar a Rosberg.

“Ha sido un fin de semana de locura. Mi coche es fantástico cuando funciona. Me ha sorprendido que el equipo me ordenase ralentizar para dejar pasar a Nico (antes de su última parada). Eso le habría permitido adelantarme al final de la carrera”, declaró Hamilton.

El británico, que partía desde boxes después de que su coche se incendiara en la calificación, logró alcanzar el podio y terminar por delante de su compañero de equipo y líder del Mundial, del que se situó a solo 11 puntos tras la 11 carrera del año.

Rosberg, que partía desde la “pole”, solo pudo ser cuarto, con una estrategia a una parada más que Alonso y Hamilton, siendo también perjudicado por las diferentes neutralizaciones.

Tras la carrera de Hungaroring, el Mundial afronta un parón de casi un mes para regresar el 24 de agosto con el Gran Premio de Bélgica, en el circuito de Spa-Francorchamps.