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El Barcelona tendrá el 24 de agosto el primer partido de Liga ante el Elche. Pero los problemas ante los tribunales deportivos o ante la justicia atosigan curiosamente a la tripleta de lujo que ha reunido para este curso: Luis Suárez, Neymar y Messi.

La cita de Luis Suárez con el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), ante el cual recurrió la sanción de nueve partidos y cuatro meses de inhabilitación por morder al italiano Chiellini en el Mundial, es el 8 de agosto en Lausana.

Los abogados del delantero consideran desproporcionada la sanción, y citan precedentes como el codazo de Tassotti a Luis Enrique en el Mundial de 1994 —siete partidos de sanción—, o el cabezazo de Zidane a Materazzi en la final de Alemania 2006. El francés fue sancionado con tres partidos y 7,550 francos suizos de multa. Los abogados solicitarán ante el TAS la rebaja de la sanción, no la absolución, dado que no dudan de que es punible su acción, pero consideran una violación de los derechos fundamentales del futbolista los términos del castigo.

Fraude de Messi

El serial de Messi con los tribunales sigue vivo después de que el juez de Gavà que lleva el caso rechazara el lunes la petición de la fiscalía de dejar al futbolista fuera de la causa, en la que están imputados él y su padre. El delantero argentino debe responder por haber defraudado a Hacienda 4.1 millones del IRPF por sus ingresos por derechos de imagen entre 2007 y 2009. La familia Messi depositó hace un año la cantidad defraudada más los intereses en el juzgado, unos cinco millones, a modo de “pago reparatorio”. El juzgado lo considera “irrelevante” para decidir si mantiene o no la imputación a Messi. Además, el astro azulgrana ha pagado otros 10 millones para regularizar la situación de 2010 y 2011.

Más complicado

El caso Neymar, que investiga el juez Pablo Ruz en la Audiencia Nacional a raíz de la querella presentada por Jordi Cases, socio del Barsa, no se activará hasta bien entrada la Liga, cuando el magistrado interrogará al padre del jugador y al director financiero del club. El fichaje del delantero brasileño, que según el Barsa costó 57 millones de euros y según la documentación incorporada al sumario pudo alcanzar hasta 86 millones en función de distintos contratos relacionados con la operación, está bajo la lupa judicial tras la imputación del expresidente Sandro Rosell por un delito de apropiación indebida en grado de distracción.