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Me parece haber conocido a Emmett Lang desde siempre. Es más joven con cuatro años menos, pero la consistencia en la relación de una amistad hasta hoy solo una vez perturbada, no tiene diferencia de edades. Era un chavalo tratando de practicar todo deporte, y más adelante, abrazado a su alma de guerrillero, exponiendo su vida sin certeza de poder ver un nuevo amanecer, siguió aferrado a su pasión por el deporte.

Después de haber funcionado eficazmente como un gran soporte en el desarrollo del deporte pinolero, saltó a la posición de máximo dirigente, llegando a ser dueño de las tres coronas (Ministro de Deportes, Presidente del Comité Olímpico, y Presidente del Béisbol) y manejó esas riendas hacia una evolución que sorprendió a Centroamérica, tanto en los Juegos de 1986 en Guatemala, como en los de 1990 en Honduras. Ahí están las cifras con su terquedad inquebrantable, graficando lo que fue esa etapa que parece haberse ido para no volver.

¡Claro que ha acumulado merecimientos! Para él, optimista incurable, cada problema era una oportunidad disfrazada.

UN PITCHER Y UN ARTILLERO

Asdrudes Flores, enigmático como todo zurdo, dio la impresión de ser inagotable. Su brazo de acero, resistió hasta los 49 años en un alarde, llegando a ser un ganador de 169 juegos en el béisbol casero, recorriendo 2,316 innings, algo así como correr desde Seattle a Rivas sin sudor en los huesos. ¡Qué inmenso se veía en la colina del Estadio de Atlanta abriendo contra Estados Unidos en los Olímpicos de 1996!

Germán Jiménez, militó con la pontificada Selección de 1972, y eso es un timbre de orgullo, pero su importancia gira alrededor de su utilidad. Bateador de poder y tacto, frío y pensante, se inyectaba de confianza en el cajón de bateo. Estuvo 15 años en acción, y no se recuerda de él, un acto de indisciplina. Daba la impresión de estar mirando siempre lo que tenía dentro del corazón.

Perseverante

Rigoberto Calderón, rey del dardo. Este joven nagaroteño se sintió atraído por la rareza de lanzar la jabalina, y tomó la tarea tan en serio, que en Juegos Regionales consiguió siete medallas de oro tumbando marcas. Un dominio muy llamativo, quizás irrepetible, logrado a base de auto-disciplina y multiplicación de esfuerzos. Comprobó que la victoria pertenece al más perseverante.

René Rivas fue un centrocampista que funcionaba como agente secreto en la cancha, moviéndose sigilosamente para trazar sus entregas o hacer apariciones en el área definiendo. Lo vi brillar con el Santa Cecilia y por casualidad fui su compañero en aquel equipo de la UCA, campeón invicto…Excelente jugador y mejor persona todavía. Jugador fino, de buen maniobrar y suficiente claridad. Era engañoso, pero ojo, picaba como una avispa.

Norma Molina, dejó la pacha a un lado para tomar la raqueta y crecer. ¡Cómo no conseguirlo en una familia que dormía en una mesa de ping pong cuando el cansancio los vencía! Hermana de Chepe y de Oscar, atacaba con firmeza y seguridad, y bloqueaba. Obtuvo 12 veces el título nacional. Seguramente mataba moscas, zancudos a raquetazos.

CERRANDO EL LINE-UP

Luis Núñez, no parecía ser dañino, pero una vez que se ponía en movimiento el balón en una cancha de básquet, sin perder su apariencia de “yo no fui”, bombardeaba el cesto, se hacía sentir y se convertía en factor. Era un silencioso fabricante de ruido, como lo demuestran sus cifras en anotación. Jugador de talento con su cabeza bien amueblada.

Pepe Ruiz, un narrador creativo con garganta privilegiada, con un largo tránsito en diferentes emisoras dejando su sello. Conseguía lo más difícil, mantener atento al oyente, y sabía ser gracioso con sus ocurrencias, oportunas y chispeantes, en tanto Ronald Ruiz, por largo rato brazo derecho de Carlos García, trabajó en la planificación de diferentes categorías sacándole provecho a sus conocimientos y experiencia, pensando “solo intento ser útil”.

Esa es la promoción que ingresa hoy al Salón de la Fama del deporte pinolero. Los nueve, van a escuchar los claros clarines.

Sorpréndanse

En 1995, se agregaron 49 nuevos miembros. Pensé que pronto sería necesario hacer las promociones en una plaza, y cuando en los años 2005 y 2006 la cantidad fue reducida a seis en cada ingreso, la escasez comenzó a hacer señas.

etm@doble-play.com