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Dos derrotas con el Diriangén en solo el arranque del torneo Apertura, bastaron para que su ahora ex entrenador, Florencio Leiva, decidiera no continuar con el equipo. Pero explica que no solo fueron esas caídas dolorosas en Jalapa (2-0) y Somoto (3-1) lo que hizo que pusiera la renuncia ayer, sino “más bien el ambiente que vivía en torno al equipo”.

“Imaginate, hubo gente alrededor de la directiva del Diriangén, que me dijo: ‘voy a rezar para que pierdan y te corran’”, comenta aún apesarado. “Sé que le puse mucha mente a esas cosas, pero es que en una ciudad tan pequeña, ese tipo de situaciones hacen mucho ruido y afectan más de lo que parece a los jugadores y al equipo. No creí que era bueno trabajar en ese ambiente, sobre todo donde no me parece que sea bienvenido”.

¿Y los jugadores?

Su relación con los jugadores asegura que era de lo mejor, “creo que hay mucho talento en Diriamba, tanto que no dudo que estuvieran peleando el título todos los años si se les prestara atención como necesita un verdadero equipo. Por el contrario, solo hay un directivo (Hubert López) que hace todo por ellos y así es difícil hacer surgir a un conjunto, por mucho que llegue alguien a dedicarse por años”.

“Me parece mentira que no hay gente que se atreva a hacer más por ese equipo, es una lástima por el enorme talento que hay en esa ciudad. Hay juveniles que están para jugar en el equipo grande, pero hay que atenderlos. Me duele haber tomado esta decisión pero no podía ser de otra forma”, concluyó.

La dirigencia del Diriangén le aceptó la renuncia, y desde ayer nombró al técnico argentino Roberto Chanampe para hacerse cargo del equipo, sin embargo, es un secreto a voces que este estratega no tiene la categoría para dirigir en Primera División.