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No teníamos ninguna duda sobre la superioridad que el todopoderoso Real Madrid mostraría frente al Sevilla en la desigual disputa de la Supercopa europea, pero existía una ansiedad por verlo en acción con su nueva configuración, abrillantada con la presencia de dos figuras cumbres de la última Copa, el germano Toni Kroos y el colombiano James Rodríguez, ambos con una gigantesca lupa imaginaria siguiendo sus pasos en Cardiff.

La victoria por 2-0, consecuencia de dos zarpazos de Cristiano, uno con derecha en el minuto 29, entrando a interceptar un largo paso aéreo de Bale desde la izquierda, con esa rapidez, fortaleza y precisión que siempre lo ha caracterizado; y otro con zurda, en el minuto 49, recibiendo de Benzema, un taponazo dobla muñecas y quiebra manos que resultó escalofriante para el arquero Beto, pudo ser más amplia, pero el técnico Ancelotti, quien fue visto balanceándose en la hamaca de la satisfacción, considera que se hizo lo necesario para impresionar.

EL FACTOR KROOS

La figura fue Kroos, un centrocampista total, tan efectivo en la contención como en la proyección, con una claridad de panorama excepcional, capaz de anticiparse detectando retrocediendo y avanzando; el mismo Kroos de gran brillantez tanto en el Bayern como en la Selección ganadora de la Copa del Mundo, y ahora al servicio de este inmenso Real Madrid. Puede que sus camisetas terminen siendo las más vendidas después de las conocidas CR7.

Qué alentador fue comprobar que el ímpetu, la rapidez, el olfato y la capacidad destructiva de Cristiano están intactas. Sin opción para destacar en la Copa afectado por un equipo borroso, el Cristiano hambriento de gloria, buscando su tercer balón de oro, fue visto ayer. El Madrid puede fichar a la fotocopia de DiStéfano y Cristiano siempre se va a sentir el referente y responder como tal. Su confianza es exuberante.

CALMA CON JAMES

¿Y qué decir de James Rodríguez? El colombiano se mostró con un remate de zurda muy bien bloqueado por Beto y algunas acciones recordables, pero, en general, no alcanzó la dimensión deseada. Sin embargo, es muy temprano. No se puede dudar de su calidad y de lo que puede aportar. Gareth Bale, ahora tan incidente, tuvo que tomarse su tiempo para dinamitar cuestionamientos.

Puede decirse que el Sevilla no fue lo suficientemente exigente, pero el futbol ofrecido por el Madrid, enviando sus primeras señales, fue convincente. Derrotarlo en cualquier competencia, será una proeza.