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Muchos de los aficionados (no todos) del Bóer son como algunos matrimonios que mantienen una relación por interés. Cuando el equipo llega a la final, el Estadio Nacional Denis Martínez recobra su brillo; las butacas se tiñen de rojo y blanco, colores característicos de los mimados de la capital, y la algarabía y los gritos de “Viva el Bóer” hacen eco en todos los rincones del coloso.

Este sábado, más de 8,000 personas se congregaron en el Estadio Denis Martínez para apoyar a la Tribu en el primer partido de la gran final del Campeonato de Béisbol “Germán Pomares”. El coloso no se llenó a reventar, pero es probable que esta mañana en el segundo desafío de la serie contra la Costa Caribe, la cantidad de personas que asistan sea mayor.

Homenaje a García

Desde la 1:00 p.m., una hora antes que iniciara el encuentro, los aficionados comenzaron a entrar al Estadio. Encontrar un espacio para parquear un vehículo era una misión casi imposible. El ambiente era festivo, digno de una final, que solo se vive en Managua cuando el Bóer avanza a una final. Lamentablemente, durante la temporada regular pocos aficionados asisten a ver al Bóer, que en ocasiones prefiere ir a Tipitapa para sentir el calor de los aficionados que son fieles en las buenas y en las malas.

Previo al partido, se dedicaron quince minutos para rendirle un merecido homenaje al dirigente más grandioso que ha tenido nuestro béisbol, el Sr. Carlos García, quien recibió la orden que lleva su mismo nombre, y que se entregó por primera vez. La vitalidad de don Carlos ya no es la misma, pero su corazón aún vibra con al escuchar el grito de: “Play Ball”.

Finalizado el emotivo homenaje que se realizó en el terreno de juego y en el que estuvieron presentes dirigentes de la Federación Nicaragüense de Béisbol Asociado, Feniba, y una representación de los niños campeones panamericanos, inició el desafío.

Muchas emociones

La afición india se sintió más cerca de la derrota que de la victoria durante el transcurso del encuentro, más en el décimo inning, cuando la Costa Caribe llenó las bases y estuvo cerca de quebrar el empate a 0, sin embargo, el Bóer salió del apuro, y lo mejor estaba por venir.

En el cierre del décimo inning apareció un héroe inesperado llamado Javier Robles. Con un out pescó un lanzamiento de Justo Pérez y depositó la pelota por todo el jardín izquierdo para darle el triunfo al Bóer 1x0.

La locura se desató en las butacas, los gritos eran incesantes, mientras los jugadores del equipo esperaban en el home plate a Robles para darle su merecida felicitación. Ganó el Bóer, que está sediento de título al igual que su afición.