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Willie Mays es uno de los símbolos del béisbol, posiblemente el pelotero más completo que se ha visto. Él estuvo entre nosotros durante el mes de octubre de 1957, debutando en el Estadio Nacional con sus “Estrellas” el día 21. El bateador de 660 jonrones y miembro del Salón de la Fama, llegó con un equipo confeccionado a base de big leaguers para enfrentarse al Cinco Estrellas, León y un combinado de la segunda Liga de Béisbol Profesional.

Además de Mays, en ese Estadio vimos en acción al formidable Orestes Miñoso; a los boricuas Roberto Clemente y Orlando Cepeda, miembros del Salón de la Fama; al gigantesco artillero George Scott; a Lou Piniella; a bateadores del calibre de Rogelio “Borrego” Álvarez; a los paracortos Ronnie Hansen, quien llegó a ser Novato del Año, y Zoilo Versalles, un Más Valioso.

En la colina trabajaron dos ganadores del Cy Young como lo fueron el zurdo cubano Miguel Cuéllar y el derecho Ferguson Jenkins; a tiradores de gran prestigio en las mayores como Jim Kaat y Luis Tiant; a veteranos gloriosos como Conrado Marrero; a pitcheres pintorescos como Silverio Pérez, y un grueso grupo de carabineros.

Con Willie Mays llegaron Elston Howard, receptor de los Yanquis; Beto Ávila el segunda base mejicano, campeón bate de la Liga Americana en 1954; Wes Convington, jardinero de los Bravos con accionar sobresaliente en la reciente Serie Mundial; Al Smith de los Indios, el short Gene Barker de los Cachorros, Harry Simpson que cerró ese año con los Yanquis, George Crowe, de los Rojos, el pitcher de los Orioles Connie Johnson, el tirador panameño pertenciente a Milwaukee, Humberto Robinson, y el catcher reserva Charlie White.