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La sala de la casa de Lilliam Luna, mamá de Román “Chocolatito” González, es un pequeño museo que muestra parte de la historia de su hijo en el boxeo.

Fotografías de Román y de su ídolo Alexis Argüello son infaltables. En los recortes de periódico enmarcados en cuadros de madera se pueden leer las crónicas sobre la historia que ha forjado el dos veces campeón mundial, y arquitecto de los pesos mínimos capaz de diseñar sus victorias con maestría y de dibujar sus golpes con el lienzo del mejor pintor del mundo.

Obviamente, los trofeos no pueden faltar. Son más de 10, puestos en pie con el brillo que refleja el esplendor del segundo mejor peleador de la historia del país, y los cinturones de campeón (105 y 108 libras) versión Asociación Mundial de Boxeo, AMB, son la conclusión de su obra maestra que, posiblemente, se incrementó hoy contra el japonés Akira Yaegashi.

“Estoy confiando en Dios en que Román ganará en el quinto round por nocaut”, fue el pronóstico de la mamá de “Chocolatito”, quien enfrentó esta mañana al japonés por el título mosca del Consejo Mundial de Boxeo, CMB.

Luna recuerda, como si fuese ayer, la vez que Román ganó su primera corona en 105 libras. “Cuando iba a pelear con Yutaka Niida, estábamos nerviosos porque era la primera vez que Román iba a pelear por título, y lo logró. Cada vez que pelea siento nervios, pero al mismo tiempo estoy orando por mi hijo para que todo le salga bien. Mi hijo me dijo que se iba con tiempo a Japón para prepararse mejor y que traería la corona”.

Además, agrega que “sí creí que llegaría lejos en el boxeo, porque es disciplinado, no tiene vicios, se esfuerza mucho”. Y no olvida la influencia emocional y boxística que Alexis le heredó al pequeño Román, hoy en camino a convertirse en una leyenda del boxeo nacional. “Alexis le dejó muchas enseñanzas a Román. Alexis confiaba mucho a Román. Cuando mi hijo se coronó Alexis estuvo con él”.

Hija orgullosa

Aunque apenas tiene 10 años, para Litzy González, primogénita del invicto peleador pinolero, se ha vuelto algo rutinario ver a su papá intercambiando golpes contra sus contrincantes.

Lejos de su padre cuando él pelea fuera del país, la oración es la fórmula para apoyarlo mientras lo mira en la televisión. “Siento normal ver a mi papá en televisión aunque me da un poco de nervio. Siempre estoy orando a Dios para que él gane. El sueño de mi papá es ser como Alexis, tener la corona de tricampeón mundial”.

“Me siento muy orgullosa de mi padre. Siempre me apoya, me corrige en lo que no está bien. Tengo una mano amiga en mi papá. Mi padre es cariñoso, me abraza y me besa, es un buen padre”, asegura el primer retoño de “Chocolatito”, quien hoy tuvo su cita con la historia. ¿Habrá igualado a Alexis? A esta hora todos conocemos la historia de lo que sucedió.