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A las 5:00 am, hora en que la Luna empieza a despedirse para darle espacio al Sol que da la bienvenida a la claridad del día, la casa de doña Lilliam Luna, madre de Román “Chocolatito” González, ubicada en el barrio La Esperanza, en Managua, abrió sus puertas para recibir a amigos y familiares que se congregaron en ese lugar para presenciar la coronación histórica del pugilista pinolero, quien venció la mañana de este viernes al japonés AkiraYaegashi en Japón.

La cantidad de personas —unas 60— que se dieron cita en el hogar del monarca pinolero no fue grande como uno se podía haber imaginado, a pesar de que se trataba de una cita con la historia para “Chocolatito”. Las emociones, de todos modos, no faltaron, y el nerviosismo era perceptible en los rostros.

Sin duda las que más sufrieron en cada round del combate fueron doña Lilliam y la pequeña hija del monarca pinolero, Litzy González. La angustia finalizó para ambas cuando Román, con un ataque feroz sobre la humanidad de AkiraYaegashi, culminó su obra maestra noqueando al japonés en el noveno asalto.

El júbilo no se hizo esperar, los juegos pirotécnicos explotados en las afueras del hogar eran la señal de que Román había triunfado. Entre abrazos y lágrimas, la familia del pinolero celebró el triunfo del niño que creció bajo la protección y enseñanza boxística del legendario Alexis Argüello (q.e.p.d.) y que hoy está escribiendo con letras de oro su leyenda en el boxeo nacional e internacional, al convertirse en apenas el segundo tricampeón mundial en la historia de Nicaragua.

“Era muy duro el japonés. Estaba nerviosa, pero cuando miré que Román lo botó en el tercer round, me sentí más tranquila y creí que la victoria estaba cerca”, comentó doña Lilliam visiblemente entusiasmada y con las emociones alteradas al ver a su hijo tocar la cima.

“Estaba muy nerviosa, pero confiada porque Dios estaba con mi padre. Gracias a Dios él logró conseguir su tercera corona. Cuando mi papá botó al japonés me sentí feliz. Mi papá debe estar feliz, él siempre ha querido ser como Alexis Argüello”, dijo la pequeña Litzy, de 10 años de edad, tras la victoria de su padre.