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En el octavo round, con el cansancio haciendo estragos en los peleadores y el japonés Yaegashi tratando de sostenerse en pie contra viento y marea, el árbitro Michael Griffin perdió equilibrio y se cayó, cuando se apuraba para intervenir. Con “Chocolatito” atacando serenamente y Yaegashi haciendo esfuerzos por mantenerse en pie, la posibilidad de detener el combate tomó forma, pero al caer el réferi y continuar las acciones, eso se descartó, aunque todo terminó en el siguiente round, el noveno.

El ambiente después de la pelea nos envolvió a todos. La satisfacción por haber sido testigos de la proeza a la orilla del ring, era muy grande. “Chocolatito” lo disfrutó, así como su apoderado, familiares del púgil, gente de la esquina y periodistas que hicimos el viaje.

“Chocolatito” regresa mañana a Nicaragua con el cinturón de Yaegashi, porque el CMB no tenía otro listo, y el japonés tuvo que prestar el de su propiedad. Fue algo raro, falla de la organización. El CMB deberá resolver esta situación inesperada.

Por ahora, lo prioritario es planear el futuro de “Chocolatito” como Campeón de las 112 libras. “Hay que garantizarle una actividad sostenida para sacarle el máximo provecho a su condición de tri-campeón”, dijo su apoderado.

CONVINCENTE

Según el presidente del CMB, Mauricio Sulaimán, la demostración convincente del “Chocolatito” en Tokio lo coloca al frente de las valoraciones en las divisiones pequeñas. “Sin duda, es el mejor, y hay que mantenerlo activo”, apuntó.

“Chocolatito”, como siempre, fue muy respetuoso con el rival, elogiando su combatividad y resistencia. “Creía tenerlo noqueado y se recuperaba. Tomé eso con calma en busca de no perder la efectividad que me permitía ganar rounds y distanciarme en puntos. Fue una buena pelea y me satisface”, expresó el tri-campeón invicto en 40 combates.