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Serena Williams agranda su leyenda. Esta vez, Caroline Wozniacki fue su víctima, a quien venció ayer por 6-3 y 6-3. Así, la estadounidense, número uno del mundo, se quedó con la final del US Open por sexta vez en su carrera.

El primer set fue bien extraño: desde que Serena se puso 2-0, cinco quiebres consecutivos marcaron la tendencia del parcial, hasta el 6-3 de la número uno del mundo, sumando 15 winners contra apenas uno de su rival.

En el segundo, Serena volvió a golpear primero, se adelantó 2-0 y gozó de todas las posibilidades: tiros casi inalcanzables para una Wozniacki que corría de un lado al otro de la cancha, buscando estirar el punto. En vano. Se vio desbordada al punto de que su rival totalizó 23 tiros ganadores (y 23 errores no forzados) contra apenas 4 (15 errores de la europea). Fue 6-3 y 6-3 para la menor de las Williams y título número 18, nada menos, a nivel de Grand Slam.

Serena alcanzó así más que un torneo soñado, en el que nunca bajó la intensidad y no perdió más de seis games por partido. Sumó su título N° 18 de Grand Slam, alcanzó a las históricas Chris Evert y Martina Navratilova, que se ubican en la segunda posición de máximas ganadoras en la Era Abierta. Por delante, en la Era Abierta tiene apenas a Steffi Graf, con 22 conquistas.

En la definición, siguió su tónica. En el primer Grand Slam del año que la vio al menos en cuartos de final, aprovechó el envión y la confianza para otra conquista histórica.