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Es indiscutible el triunfo de Floyd Mayweather, pero no pudo continuar la pelea emocionante que estuvo realizando en los últimos seis rounds contra el argentino Marcos Maidana en mayo, exhibiendo una abrumadora maestría y, sobre todo, una precisión de golpes siempre llamativa. Apenas meses después, Floyd solo utilizó algunas gotas de su esencia como púgil actualmente incomparable en el planeta boxeo, para volver a derrotar a Maidana con claridad, pero sin espectacularidad. No hubo momento de excitación.

Más especulativo

No me gustó el Floyd más especulativo y menos agresivo que estuve viendo el sábado en pantalla aquí en West Palm Beach, excepto en algunos momentos muy distanciados, cuando mostró destellos de lo que hacía antes con más sostenimiento. Y cuando digo no me gustó, es porque, a los 37 años, tuvo que dosificar su esfuerzo para reabastecerse de energías, como lo hizo utilizando sus todavía variados recursos, en la recta final del combate, enfriando la agitación, manejando el tiempo frente a un golpeador de tiroteo potente aunque errático, muy ingenuo en sus intentos de volcarse y presionar como lo fue Maidana.

Ciertamente, unas gotas de la esencia de Floyd fueron suficientes para triunfar, quedando pendientes de ver lo que muestre Manny Pacquiao en su próximo riesgo, para darle forma a la posibilidad de una pelea, que hace seis años era tan ansiada por las multitudes como impredecible.

Extrañé a aquel Floyd

Les pregunto: ¿En qué momento de la pelea con Maidana ustedes se levantaron de las butacas, impactados por lo que estaba ocurriendo entre las cuerdas? Yo no lo viví, y lo extrañé, porque en la primera pelea, los rounds iniciales hicieron del precio de la entrada una ganga. Pero en esta ocasión, un Maidana bien estudiado por el más astuto no dispuso de oportunidad alguna para apretarlo contra las sogas ni centrar sus golpes. Es tan ingenuo, que expresó estar seguro de haber ganado una pelea en la cual —tarjetas aparte— difícilmente se apuntó dos asaltos.

Si hizo llegar algunos golpes de poder el retador argentino, pero Floyd casi siempre, aún estando de espaldas a las sogas, lo dejaba “hablando solo” aplicando esa facilidad para salirse por los costados, hacerlo girar y cambiar las posiciones, como si estuviera en una sesión de entrenamiento.

arma Principal

Lo que me impresionó de Floyd fueron sus piernas ágiles, capaces de sacarlo de probables problemas y mantener desorientado a Maidana, quien seguramente se cayó de la cama al intentar acostarse, imaginando estar viendo frente a él flotar a Mayweather. Esas piernas fueron el principal recurso de Floyd en compensación con la pérdida de efectividad en sus disparos. En esta ocasión, frente a un rival de fácil penetración por arriba, no vimos al Mayweather preciso en las repeticiones, quedándose corto constantemente aunque sin afectación.

Hasta la mitad de la pelea, Floyd estuvo combinado la izquierda de apertura con la derecha de acompañamiento, muy sólida y de rápido trazado; pero más adelante se refugió en la actividad de su izquierda extendida, libre de tránsito y de llegada por adentro, pero sin “rimar” con la derecha. Esa mano izquierda le permitió seguir controlando el ímpetu descontrolado de Maidana, aprovechando que sus piernas no flaquearon para estar en movimiento permanente, apareciendo y desapareciendo.

Pausas útiles

El show del guante, del posible mordisco, el detenerse a ratos en su accionar, incluso el golpe bajo, le permitieron a Floyd tomar pausas necesarias para continuar su dominio sobre un Maidana que disparó sus mejores golpes, los más violentos hacia la nada, haciéndola gemir, cuando Mayweather ya no estaba ahí, donde él creía.

Ni siquiera fue una pelea entretenida y la única expectativa giró alrededor de la posibilidad de que Maidana, aun con su boxeo inocente, acertara un golpe destructivo, lo que nunca ocurrió al ser frustrado por un maestro de los movimientos, que manejó apropiadamente sus patines sobre la tarima.

A esta altura, en medio de la escasez, Floyd y Pacquiao deben apurarse para poder enfrentarse lo más pronto posible, en la que podría ser la última pelea para ambos. No importa que suban al ring con bastón y pantuflas. Siempre será interesante y muy rentable verlos combatir. El boxeo actual facilita eso.