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  • EFE

Unos cuantos errores claves en defensa y la efectividad en ataque del Olympiacos doblegaron ayer al Atlético de Madrid en su estreno, en esta temporada de la Liga de Campeones (3-2).

Es inusual que el conjunto rojiblanco, ayer de amarillo, reciba tres goles, más aun cuando dos de ellos llegaron en la primera media hora y cuando cada uno de esos tantos fue facilitado por algún fallo defensivo de una zaga de una firmeza incuestionable, como también es poco frecuente tanta puntería del equipo griego, intenso y concreto en ataque.

Esa fue la diferencia del partido, con un resultado que aumenta las obligaciones del Atlético para el resto de jornadas del grupo, con el Juventus en el horizonte, el próximo 1 de octubre en el “Vicente Calderón”.

Media hora fatal

El Atlético, en media hora, perdía 2-0. Una situación extraña, casi desconocida, para el conjunto madrileño. Los dos primeros disparos del Olympiacos, los únicos del equipo local en todo el primer tiempo, terminaron en gol.

El primero entre el despiste general con el que saltó el Atlético al césped del Georgios Karaiskakis, extensible también al esloveno Jan Oblak, que era debutante en partido oficial. Nadie incomodó un saque de esquina en corto griego, ni entorpecieron el zurdazo desde fuera del área de Masuaku, que tomó dirección a la portería.

El 2-0, superada la media hora, con el Atlético ya rehecho sobre el terreno de juego, con la posesión como un monopolio visitante, surgió en un contragolpe local, conducido por ‘Chori’ Domínguez, creció en la falta de contundencia entre Mario Suárez y Ansaldi, en una pugna con Ibrahim Afellay, que marcó con calma ante Oblak.

Intento de resurrección

En el minuto 38, un envío más del argentino Ansaldi metió al Atlético de lleno de nuevo en el partido. Levantó la cabeza en carrera y lanzó un centro perfecto con el interior del pie izquierdo al desmarque en el segundo palo de Mario Mandzukic. Su cabezazo cruzado, casi sin impulso, fue imparable para Roberto Jiménez, inmóvil y sin opción.

Simeone, que siguió el partido desde una cabina por el partido de sanción que le impuso la UEFA tras su expulsión en la pasada final de la Liga de Campeones, cambió a Gabi por el francés Antoine Griezmann y trasladó a Koke al medio.

Un recurso de velocidad, desborde y talento, sin casi reflejo en su estreno, para los últimos 25 minutos y para un equipo que se disponía para el asalto al 2-2 cuando un error de Ansaldi, que entre un fallo en el control y su fragilidad en la protección de la pelota en mediocampo, perdió la posesión y provocó un contragolpe rival resuelto por Mitroglou con el 3-1, en el minuto 73.

Fue prácticamente un golpe irrecuperable para el Atlético, doblegado por la efectividad del Olympiacos, al que se acercó con el 3-2 de Griezmann (minuto 86), pero que no evitó su primera derrota del curso.

 

El Atlético, en media hora, perdía 2-0. Una situación extraña, casi desconocida, para el conjunto madrileño.