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Si había un partido inesperado en el fútbol mundial es el que se ha desatado en las gradas del Bernabéu, muy por encima del analgésico encuentro que disputó el Madrid con el chato Basilea. Resulta delirante, inexplicable, que a los cuatro meses de sumar la décima Copa de Europa el Madrid sufra un desgarro focalizado en su capitán, en un jugador bandera que llegó al club como benjamín hace 24 años y lleva 15 en el primer equipo.

Su palmarés supone un botín del que muy pocos pueden presumir, pero hay un sector decidido a borrar un legado museístico, el de Iker Casillas, sacrificado por no se sabe muy bien qué cuentas pendientes.

Este martes, durante una hora, no hubo respiro para Casillas, silbado al primer segundo, aunque la bronca poco a poco se sofocó algo con los aplausos. El encomio definitivo llegó hacia el minuto 66. Una pifia de Varane dejó al paraguayo Derlis González a solas con Iker, de frente, a escasos palmos de sus narices. El marcador estaba 4-1, pero ahí estaba la jugada del partido. Así de convulsas están las cosas en el Madrid, que en el primer partido europeo para revalidar el título y con una goleada a favor aún tiene a su principal icono pendiente de un examen categórico.

Resucitó Casillas

Un sobresaliente más para su hoja de servicios: Casillas, en su 141 partido europeo, resucitó al mejor Casillas y evitó lo que era un gol o gol. Con él no debería ser noticia, pese a sus titubeos de los últimos tiempos, pero en estos días de amnesia fue portada obligada.

En Chamartín fue el auténtico Basilea, cuyo andamio defensivo es cosa del argentino Samuel, un exmadridista aún activo a sus 36 años. El equipo helvético arrancó con cierta soltura, hasta que agasajó al Madrid con el primer gol antes del cuarto de hora. Nacho, relevo de Arbeloa en el lateral derecho, un futbolista eficaz y sólido en sus pocas apariciones, combinó con James, que le devolvió la pelota con un tacón afilado. Una preciosidad que permitió a Nacho irrumpir en el área. El centro lo desvió Suchy a su red.

Ancelotti partió sin alterar otros puestos que los laterales, el ya mencionado de Nacho y el de Marcelo por Coentrão, titular en el derbi del pasado sábado. Ante el rival suizo convenían dos futbolistas que ventilaran el ataque por los costados.

El tiempo demostró que para jugadores de este nivel no hay muchos engorros. Por la izquierda llegó Bale como un tiro para sellar el segundo tanto tras una magnífica asistencia de Modric con el empeine exterior de la pierna derecha. Y por la derecha abrió el turbo el galés, de nuevo servido por Modric, para muy poco después hacer de mensajero para Cristiano, que firmó el tercero y ya es el segundo máximo goleador en competiciones europeas, solo por detrás de Raúl. Sin demora, el cuarto fue obra de James, que otra vez dejó sus mejores huellas como lo que es, un escolta de delanteros, no un volante para todo. Cerca del área, el colombiano da vida a un equipo al que le cuesta encontrar espacios cuando no puede acelerar con Bale o CR.

Sentenció Benzema

Con James al frente y un episódico tanto de González, el Madrid se ahorró un segundo tramo y Ancelotti dio aire a Varane, Illarramendi y ‘Chicharito’. El equipo, antes y después de los cambios, se volvió aún más discontinuo y tuvo algún sobresalto del Basilea, aunque hacía mucho que no había otro partido que el de Casillas.

El capitán ganó el suyo. Faltaba la sentencia a Benzema, otro en el disparadero. También tuvo tiempo de redimirse con el quinto gol. Quizá de forma pasajera, pero un alivio para ambos. Especialmente para Casillas, por lo que significa y por la descomunal crisis que puede abrir en la institución, en el vestuario y en la grada. Ahí tiene el Madrid un verdadero partidazo.

 

10 Champions
ha ganado el Real Madrid en su historia, consolidándose como el máximo ganador de Europa.

 

71 goles
ha marcado Cristiano Ronaldo en competiciones europeas, superando al italiano Inzaghi (70) que ahora es tercero.