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Ni uno de los cinco delanteros que alineó Luis Enrique encontró la portería del Málaga. Tampoco apareció el disparo de media distancia de Rakitic. Y los dos centrales, Piqué y Bartra, cabecearon siempre fuera del marco de Kameni. Al final, Málaga se fue con un punto de oro, luego de tenderle una trampa al Barcelona para sacarle un punto y le cortaba el buen arranque de la Liga Española en cuatro victorias.

Nunca se ganó un partido sin disparar, tampoco el Barcelona, negado por un excelente Málaga. El ejercicio futbolístico de los blanquiazules fue estupendo, se ganaron de sobras el empate y el honor de parar al Barsa, que había arrancado muy deprisa en la Liga. Los azulgranas descontaron sus dos primeros puntos, porque siguen imbatidos con Bravo en la puerta.

El recuento

El encuentro del Barcelona en Málaga evocó la pesada noche del Camp Nou contra el Apoel. Tienen los barcelonistas un serio problema en la elaboración del juego, prefieren correr, presionar, desplegar y replegar, los ataques cortos y las transiciones, el vértigo, y ayer no consiguieron darle ritmo a la contienda de La Rosaleda. El fútbol fue muy palo, aburrido, estéril, muy alejado de Kameni.

El Barcelona nunca estuvo a gusto en La Rosaleda. El Málaga se aplicó en una receta ya común, en cuantos equipos enfrentan al nuevo equipo de Luis Enrique: se cerró muy bien por dentro y dejó libres las bandas para los laterales azulgranas, especialmente la derecha, ayer ocupada por el debutante Douglas.

Tímido e inocuo, reiterativo en el pase atrás, el brasileño no atacaba ni desequilibraba, desbordado también al final en defensa, sustituido por Adriano después de cargar con una tarjeta. No quedaba más salida que la de Jordi Alba, convertido definitivamente en el jugador decisivo del Barcelona.

El zurdo puso un par de buenos centros que no encontraron rematador, porque los azulgranas no tienen altura en ataque y tampoco nadie alcanzó el segundo palo del Málaga.

Sin variantes

No había tampoco quien filtrara un pase y no profundizaban los delanteros, y mucho menos Messi, muy quieto y parado, igual de ausente con Neymar y Pedro que con Munir y Sandro. No ayudaba el campo, una calamidad; no era fácil mantenerse en pie, como constató Pedro nada más cuando iniciaba el partido, cuando se tropezó en una caída en un punto cómico del juego, camino de Kameni. La pelota iba muy lenta de lado a lado del campo, se telegrafiaban las jugadas del Barsa y el Málaga se defendía de manera organizada y contundente, muy valiente en la presión y a buen resguardo en La Rosaleda.

El Barcelona nunca pareció un equipo peligroso ni superior al Málaga, que continúa invicto en su estadio de La Rosaleda. Los azulgranas nunca encontraron la manera de revertir un encuentro que siempre se jugó como quería el equipo andaluz, muy estable, intenso y competitivo, más rematador que el desfigurado Barsa.

 

13 puntos tiene el Barcelona, empatado con Sevilla en la cima de la Liga Española.

 

 

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