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Pitcher que truena, lanza rayos, hace retorcerse de dolor los bates, sepulta los swings más atrevidos, ruge dibujando ceros y encadena peligros, eso ha sido durante los últimos cuatro años el zurdo de los Dodgers Clayton Kershaw. Un monstruo de la colina. Lo más impresionante visto entre los Dodgers desde Sandy Koufax.

CIFRAS ESPECTACULARES

Su última victoria por 9-1, estrangulando a los Gigantes con 11 ponches en ocho entradas, abrillantando su efectividad a 1.77 en 198 entradas y dos tercios, y fijando su balance en 21-3, le aseguran su tercer Cy Young y lo proyectan como un fuerte aspirante al título de Jugador Más Valioso. Sin el aporte del 40 por ciento de ese rendimiento, los Dodgers estarían fritos, aún con el impulso de Puig.

Con la triple corona del pitcheo en su bolsillo (21 triunfos, 1.77 en carreras limpias y 239 ponches), Kershaw, que perdió el mes de abril y un poco más, algo así como siete aperturas, ha hecho retroceder el tiempo. Que impresionante es haberlo visto ganar 21 de sus 27 inicios. Este es un pitcher de la época de Walter Johnson, de Christhy Mathewson, un contemporáneo de Sandy Koufax, alguien próximo a la invencibilidad, y apenas cumplirá 27 años el 19 de marzo de 2015, en pleno spring training, es decir con sus mejores años por venir, si su brazo no flaquea.

RETANDO A KOUFAX

¿Se imaginan hasta dónde hubiera avanzado tomando esas otras siete aperturas? Posiblemente 25 o 26 triunfos y más de 280 ponches, cifras impensables en estos días. El fantástico Koufax que, a diferencia de Kershaw, tardó en establecerse por su preocupante descontrol, una falla que empujó a Jim Murray a decir de él que “podía atravesar una pared de concreto con sus lanzamientos de poder, pero era difícil que le acertara a la pared”, enlazó cuatro temporadas grandiosas entre los 27 y los 30 años, ganando 25, 19, 26 y 27 juegos con efectividades de 1.88, 1.74, 2.04 y 1.73, agregando 306, 223, 382 y 317 ponches.

Lamentablemente, Sandy, que llegó a meter su codo entre el hielo después de cada inning lanzado, cuando el dolor lo aguijoneaba implacablemente, se retiró a los 31años, doblegado por la artritis, pero esgrimiendo una triple corona como señal de su grandeza. él ganó tres Cy Young en cuatro años, cuando solo se otorgaba un premio juntando las dos Ligas, algo que, aunque imposible para Kershaw en estos tiempos, puede medirse al comparar cifras con el ganador de la otra Liga.

Teníamos rato de no ver un verdadero “Dinosaurio”. Se trata de un pitcher sin límites.

 

Kershaw experimentó una de las mejores temporadas en la historia de las Mayores.