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Al mejor estilo de Hollywood y con la canción “A mi manera” de Frank Sinatra zumbando en sus oídos, Derek Jeter se despidió anoche del Yankee Stadium, con un imparable remolcador que le permitió a los Yanquis de Nueva York vencer 6-5 a los Orioles de Baltimore.

El batazo de Jeter fue ante el relevista Evan Meek, un batazo que se proyectó al jardín derecho y que le permitió a Antoan Richardson anotar desde la intermedia, con lo que rubricó una maravillosa carrera de Jeter, en el parque de los Yanquis, que lució al tope con 48,618 aficionados que no perdieron la oportunidad de ver en vivo a una de las más grandes figuras en la historia de los Yanquis.

Y es que Jeter no solo representa a los Yanquis. Es un símbolo de entrega, profesionalismo y beisbol limpio en una era manchada por los esteroides.

A Jeter nadie le puede cuestionar su limpieza en el juego, y eso lo demostró a lo largo de una carrera de 20 años que le están permitiendo convertirse en uno de los mejores peloteros en la historia del beisbol.

Anoche, el público lo premió a él, porque los Yanquis fueron eliminados el pasado miércoles. Así que el partido iba a resultar intrascendente, pero el adiós de Jeter atrajo la atención total en Estados Unidos y en el mundo del beisbol.

De lujo

A los Yanquis aún les restan tres partidos para finalizar la temporada. Hoy iniciarán serie contra los Medias Rojas de Boston, en el Fenway Park, la casa de sus archirrivales.

Pero ayer se despidió del Yankee Stadium siendo incidente de principio a fin. Como lo dijo en la entrevista posterior al partido, no estaba al cien por ciento concentrado, no entendía cómo pudo jugar el partido, pero lo hizo y de la mejor manera porque en su primer turno bateó un doble al jardín izquierdo que remolcó a Brett Gardner con la primera de los Mulos de Manhattan.

Jetera anotó luego empujado por un batazo al cuadro de Brian McCann, combinado con un error de Kelly Johnson, para empatar el partido 2-2, debido a que los Orioles iniciaron con jonrones de Nicik Markakis y Alejandro De Aza, ante el abridor japonés Hideki Kuroda.

Kuroda enderezó pronto la nave y mantuvo bajo control al fuerte bateo de los Orioles, mientras los Yanquis se iban arriba 5-2.

Ante el relevista David Robertson, los Orioles empataron en el inicio del noveno inning con la misma dosis del arranque del partido: un jonrón remolcador de dos de Adam Jones y otro batazo de vuelta entera de Steve Pearce.

Sin embargo, esta reacción sirvió para que Jeter se despidiera con ese batazo remolcador en el cierre del noveno, cumpliendo con un libreto de película que le permitió despedirse por todo lo alto al “Capitán América”, el símbolo moderno de los Yanquis que contribuyó a mantener en alto el legado de figuras históricas de esta franquicia.

Buena compañía

En su adiós del Yankee Stadium, Jeter fue acompañado de grandes figuras en la historia de los Yanquis, como el cerrador panameño Mariano Rivera, Andy Pettite, Dave Winfield, Tino Martínez y su mánager Joe Torre.

También estuvieron los padres de Jeter, que disfrutaron sus dos imparables de anoche como los primeros conectados por su hijo en su año de novato en 1995 y un año después cuando conectó su primer jonrón ante el nicaragüense Denis Martínez.

 

5-2 con tres empujadas y una anotada, fue el accionar de Dereck Jeter anoche, en su despedida del Yankee Stadium.