Edgard Tijerino
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No es común que un pitcher “tire la toalla” y más raramente que “pierda significado” después de una temporada de 20 victorias. A menos que tenga 40 años y su brazo dé la impresión de estar siendo sostenido por telarañas, lo cual agrieta la confianza que se puede tenerle y hace que el interés se evapore.

Ése es el caso del derecho Mike Mussina, que vivirá aferrado al recuerdo de sus seis ceros contra Boston desde la colina de los Yanquis en el último partido de su vida, concretando por fin 20 victorias.

Con sólo 31 años cumplidos, Sandy Koufax se retiró después de obtener la triple corona con 27 triunfos, 1.73 en efectividad y 317 ponches, víctima de la artritis que aguijoneaba el codo de su brazo zurdo, precisamente cuando se encontraba en la cima del pitcheo habiendo conseguido tres premios Cy Young en cuatro años.

Otros tres pitcheres que se han retirado después de ganar 20 o más son: Eddie Cicotte, 36 años, de los Medias Blancas (21-10 en 1920), consecuencia de aquel escándalo de venta de peloteros que carcomió el béisbol; Lefty Williams de 27 años, también de los Medias Blancas (22-14 en 1920), por el mismo motivo; y Henry Schmidt, de 30 años, originario de Texas, quien sólo trabajó una temporada en 1903 con los Dodgers de Brooklyn (22-13), rechazando contrato para 1904 por no querer jugar en el Este de Estados Unidos.

¡Ah, si Mussina (270 victorias y 2,813 kaes) hubiera podido agregar 30 triunfos y 187 ponches, su ingreso a Cooperstown sería algo tan certero como la presidencia de Barack Obama! No hay forma de cerrarle las puertas a un ganador de 300, capaz de fusilar a 3000 bateadores.

Ustedes pensarán: si se acercó tanto a esas cifras, ¿por qué no concederle posibilidades? Sencillo, porque por lo que hemos visto en la paila de las valoraciones rigurosas, acercarse no es llegar, y pueden preguntarle sobre eso a Bert Blyleven y Jim Kaat, por citar dos casos.

Mientras no vea a Blyleven adentro, estoy seguro de que Mike Mussina va a estar rebotando como Luis Tiant y Jack Morris. Blyleven, un artista de la curva, ganó 287 juegos y ponchó a 3,701 con una temporada de 20 victorias sin poder conseguir un Cy Young. Así que no van a meter a Mussina, con 17 triunfos menos y distanciado más de 900 ponches, igualmente afectado por sólo una campaña de 20 y ningún Cy Young.

El zurdo Kaat, quien lanzó aquí para el Bóer, fue un ganador de 283 juegos con 2,461 paralizados en el cajón de bateo, registrando tres esfuerzos de 20 o más éxitos, incluyendo uno de 25. Agreguen otro detalle incidente, y es que el 3.68 en efectividad de Mussina, es inferior al 3.31 de Blyleven y el 3.45 de Kaat.

Que Mussina, quien perdió dos veces en el noveno inning la posibilidad de juegos perfectos y registró tres campañas de 18 triunfos y una de 19, fue un gran pitcher, no hay duda, pero no lo suficientemente grande para que le entreguen las llaves de Cooperstown.