Edgard Tijerino
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¿Qué tan peligroso es Ricky Hatton para alguien de tan brillante esgrima y excelente manejo de la geometría boxística entre las cuerdas como Floyd Mayweather? Tanto como cualquiera pueda imaginarlo. Estén seguros de eso.
A los 29 años, nacido en Manchester, Inglaterra, Hatton, ganador de sus 44 combates con 32 nocauts, es un púgil terriblemente agresivo, muy rápido combinando sus golpes, terriblemente insistente y con una confianza exuberante en su capacidad para asimilar.
Su victoria sobre José Luis Castillo el pasado 23 de junio en Las Vegas fue sencillamente impresionante, lo mismo que su largo “afilamiento” para la pelea de su vida, esa que sostendrá este sábado en el ring del gigantesco hotel MGM con Mayweather.
El primer gran impacto que provocó Hatton, fue su clara victoria por nocaut técnico sobre Kostya Tszyu en junio de 2005, conquistando el título Welter de la FIB, destrozando los vaticinios.
Con esa actuación, Hatton captó todas las miradas y se vio cobijado por un oleaje de admiración.
Poco a poco se fue estableciendo hasta retar la grandiosidad de Mayweather, siendo considerado una seria amenaza.
Hatton es un todoterreno. Tiene preferencia por la pelea en corto, en busca de hacer valer su golpeo al cuerpo, pero puede moverse en el perímetro con un buen manejo de piernas y precisas descargas, y no hay que parpadear frente a él por la rapidez y contundencia que muestra en el contragolpe.
Agreguen la acusación de sacar muy buen provecho de su habilidad para pelear sucio, algo que Mayweather ha anticipado como “la mayor preocupación”.
Hay una imagen errada de Hatton, y es la que proyectó en su aburrida pelea con Luis Collazo durante una desteñida victoria por decisión. “Si están utilizando ese Hatton como referencia, hacen muy mal. La imagen correcta es la que vimos con Tszyu, con Carlos Maussa, con Castillo”, advierte el experto de The Ring, Nigel Collins.
Mayweather nunca ha sido un subestimador, aunque verbalmente se exceda y trate de parecerlo. Siempre entrena a fondo y se mantiene lúcido en todo instante. No quiere ser víctima de lo inesperado.
Billy Graham, el entrenador de Hatton, habla de su inteligencia y capacidad para boxear con flexibilidad, aunque prefiera guerrear, porque así se lo exige su espíritu de lucha y así entiende el boxeo.
“Ricky va a golpearlo, y cuando lo haga, Mayweather se va a parar”, ha dicho Graham. Uno se pregunta: ¿ocurrirá eso?, y piensa: podría ser, pero es difícil de creer, hasta que ocurra.
dplay@ibw.com.ni